viernes, 26 de febrero de 2021

La red del miedo, de Carolina Tosi

Me encanta la ciencia ficción y en especial las distopías. ¿Por qué distopías y no utopías? Me gusta que una historia contenga una mirada crítica sobre la sociedad. Pensar en una distopía es plantear qué podría llegar a pasar si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, cómo podría reaccionar la sociedad en un contexto determinado. En "La red del miedo", de Carolina Tosi, nos encontramos con un escenario orwelliano. La Tierra tembló y para que los humanos sobrevivan todos se fueron a vivir bajo tierra. Como cada escotilla está alejada de otra, las familias se conectan con otros humanos mediante la red. Toda la socialización secundaria es virtual. ¿Les suena? Bueno, pero esto no es todo. Si bien es cierto que la Tierra sucumbió, eso no quiere decir que no sea posible vivir en la superficie. El gobierno se aprovecha del miedo de sus ciudadanos para mantener a la población aislada y controlada. El famoso divide y reinarás.


 

Esta novela es muy atrapante, se lee a velocidad de la luz. Podemos realizar muchas conexiones con otras obras. Por ejemplo, con "Visiones del futuro", de Darío Levin, una novela en la que se presenta una maquinaria de control social muy amenazante. Y con un cuento de Esteban Valentino que se llama "El hombre que mira", que refiere a la misma temática. También se puede hacer una vinculación con "Adoradores de robots", de Bruno Bazerque, que  toma como escenario un futuro distópico, pero que a diferencia de las otras obras, no hay un poder centralizado, diversos grupos intentan reconstruir la sociedad bajo sus propias premisas.

Asimismo, la lectura de esta novela se puede asociar con la película Wall E (2008) y por qué no al mismísimo Platón y su alegoría de la caverna.

"La red del miedo", de Carolina Tosi, tiene ilustraciones de Pablo Zerda y fue editada por Edebé.


lunes, 25 de enero de 2021

A mover los pies, de Didi Grau

Soy maestra y me encanta regalar libros. Hace un año y pico nació la hija de una gran maestra de música y pensé en que estaba bueno confluir esas dos pasiones: la literatura y la música. Así fue como decidí que este libro podía ser un buen regalo. Sumado a esto, "A mover los pies", de Didi Grau, tiene otra vertiente del arte a considerar: unas magníficas ilustraciones realizadas por Natalia Colombo. 

¿Qué más se puede pedir? El libro tiene un formato amigable para los primerísimos lectores. Se lo puede manipular fácil porque es un cuadrado de 15x15 en cartoné, material ideal, súper resistente.


 

¿Querés más? Te doy más. Bueno, yo no, el libro. La historia tiene rimas, insectos, números e instrumentos musicales. A medida que pasamos las páginas se van sumando nuevos insectos y nuevos instrumentos para formar una gran orquesta. 


Otro aspecto importante que quiero resaltar de este libro es el uso correcto del lenguaje. No porque sean niños pequeños vamos a dejar de usar adjetivos como fornidos, verbos como rasguear. La guitarra se rasguea, entonces usemos esa palabra. Si los niños están aprendiendo a hablar, qué mejor que llamar las cosas como corresponde. Total, las imágenes ayudan a entender.


A la pequeña le gustó mucho su regalo. Y me alegra que así sea. No hay que esperar para introducir a los niños en el mundo de la literatura. Hay que empezar temprano a armar su biblioteca.


Otros libros de esta colección Charitos, editado por Ojoreja/Pehuén son:

Casamiento en la cocina

Rueda ovillo de lana


miércoles, 30 de diciembre de 2020

El círculo de la suerte, de Andrea Ferrari

¿Existe la  suerte? ¿Existen los amuletos o solo son objetos preciados a los que les otorgamos un poder que no tienen? En "El círculo de la suerte", de Andrea Ferrari, Isabel, la protagonista, tenía un examen al que no le había dedicado mucha preparación. Por eso, tomó la pulsera de su madre, que según ella, da buena suerte. Isabel cree en el poder de esa pulsera porque un día, cuando su abuela iba caminando con la pulsera, esta evitó que sufriera un terrible accidente. A partir de allí, la pulsera se convirtió en un amuleto familiar. El problema es que la pulsera se cayó cuando Isabel iba camino a la escuela. Tendrá que buscarla y recuperarla.

Lamentablemente para la protagonista, esa pulsera es tan inquieta que en pocos días pasó por varias manos. Tal fue el viaje de la pulsera que cada vez era más difícil seguir su rastro. Incluso resulta todo un desafío para los lectores porque cada capítulo incorpora un personaje distinto con su historia en un antes y un después de haber encontrado la pulsera. Parece que la pulsera hace lo suyo. ¿Casualidad? Algunos piensan que no hay evidencias para afirmar que una pulsera dé suerte, que se trata de una simple casualidad. Otros, piensan que una pulsera da buena suerte porque tienen sus propios amuletos, entonces Isabel puede tener uno. La cuestión es que quizás, un simple objeto puede cambiar algo en la vida de un ser humano. No porque se trate de un objeto mágico, sino por lo que significa para esa persona. 

 

Podría decirse que la historia de Andrea Ferrari es un círculo como una pulsera, porque empieza y termina en el mismo punto de partida. Pero más que un círculo es un espiral, los personajes no son los mismos. Sin proponérselo, haber encontrado esa pulsera los llevó a superar ciertos obstáculos. ¿Existe la suerte o cada uno hace su camino? Quién sabe. Hay veces que necesitamos un empujoncito. O encontrar una pulsera para cambiar nuestro humor.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Terror en Diablo Perdido, de Horacio Convertini.

Vamos a ponerle a Halloween un poco de nuestra impronta argenta. Por eso vamos a leer: Terror en Diablo Perdido, una novela corta del gran escritor Horacio Convertini, ganadora del Premio Sigmar 2013. 

La historia es así: un chico llamado Raúl debe viajar a Diablo Perdido con su maestro y dos compañeros. ¿Qué van a hacer allí? Van a una competencia de narración. ¿Y eso qué tiene de escalofriante? Aparentemente nada, los nervios de la competencia. El problema es que antes de ir de viaje a Raúl se le aparece una campesina zombi para advertirle que no vaya. Sumado a eso, al profe se le ocurre la genial idea de contarles la leyenda urbana que circula por el lugar, de un tal Juan Taura, asesino de niños que deambula por Diablo Perdido. 


Si hablamos de Halloween lo primero que nos viene a la mente es: disfraz y dulces. Está muy bien. A eso le podemos incorporar el relato de historias de terror. Podemos ver películas de terror hollywoodenses, incluyendo el hermoso corto de Tim Burton titulado "Vincent". Pero también podemos ir al terror local, que seguro va a causar mucho miedo. Esta versión de la leyenda de Taura está muy buena y puede dar el puntapié para hablar de otras leyendas urbanas que se cuentan en todos los campamentos. En el libro se hace mención a: el Pombero, el Lobizón y el Basilisco. También como leyendas urbanas tenemos: la luz mala, el familiar, el yasy yateré, entre otras. Cada región del país, además de brindarnos un hermoso paisaje y una gastronomía diferente, nos aportan sus historias espeluznantes. Incluso cada barrio de CABA prácticamente tiene su leyenda urbana disponible para no dejar a ningún vecino tranquilo.

Otra opción muy buena que a mí me generó mucho miedo en mi infancia es recurrir a los cuentos de terror de Elsa Bornemann publicados en "Socorro" y "Queridos Monstruos".

Cuentos como "Los Muyins" o "El loco de la patada" generan mucha tensión al día de hoy. En "Los Muyins" tenemos unos seres sin cara, un terror situado en oriente, mientras que en "El loco de la patada" un cartonero es poseído por unos zapatos. Es decir, estas antologías muestran una amplia variedad para elegir la forma en la que se puede morir de miedo.



 


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