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martes, 24 de diciembre de 2019

Poesía en el aula (5to grado)

Cuando uno le pregunta a sus alumnos sobre poesía, lo primero que responden es que la poesía es escribir con rima. Esto ocurre porque, generalmente, en los primeros años de sus trayectorias escolares, los niños leen poesía con rima. ¿Por qué leen poesía con rima? Principalmente por dos razones. Una: la rima es una gran aliada del docente a la hora de alfabetizar. Dos: la oferta poética dirigida al público infantil viene, en su mayoría, con rima. Entonces, nuestra oferta debe ser más amplia, en cuanto a forma, recursos poéticos, temáticas.

Lo primero que trabajo con los chicos es la comparación con otros tipos de textos. ¿Para qué sirve un instructivo?, ¿para qué sirve una noticia?, ¿para qué sirve un texto enciclopédico? Todas estas preguntas las responden fácil ¿Para qué sirve la poesía? Ahí a los alumnos se les complica. Buscan una respuesta correcta, única y no la encuentran. Y se arma el debate. "Para mí la poesía sirve para enamorarse". "No toda poesía es sobre amor". "Entonces sirve para inspirarse". "¿Y eso qué sería?". "Qué sé yo, para entretenerse". "Para expresar los sentimientos, no sé". "Para escribir cosas con rima". "No sé para qué sirve, para nada". "Seño, ¿cuál es la respuesta? No sé qué poner". A partir de todo eso, es momento de hacer hablar a los distintos poetas, a Octavio Paz, a Jorge Luis Borges. 
Acción poética Tucumán
Luego de entrar en calor, les reparto a los alumnos un montón de tarjetas con poemas de distintos autores como Nicolás Guillén, Gioconda Belli, Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges, José Martí, María Elena Walsh, Edwin Madrid, Langston Hughes, Juan Lima, Mar Banegas, Laura Devetach, Nicanor Parra, Jaime Sabines, Fabio Guerra, Jorge Luján, Federico García Lorca, Pablo Neruga, Oliverio Girondo, Juan Gelman, Mario Benedetti, Gabriel García Márquez. 

La consigna es que elijan la poesía que más les haya gustado para leer a sus compañeros. No es fácil para ellos tomar esa decisión porque les suele gustar más de una. Luego de leer, otros niños acotan: "a mí también me gustó", "yo también estaba por elegir esa". Y cuando le pregunto por qué les gustó, hay distintas explicaciones. Incluso a veces no saben por qué. Algunos motivos: "porque cuando era más chica solía jugar con barquitos", "porque tengo un gato", "porque me gustan las flores", "porque es divertida", "no sé, me gusta cómo suena".

Otra consigna para el hogar es buscar un poema para compartir en clase. Algunos traen libros de poesía, lo que está bueno. Otros buscan por Internet. Y traen cosas muy lindas. 

También leemos y escribimos haikus (poesía breve japonesa) y caligramas (poesía visual).

Para enseñar metáfora me gusta utilizar un fragmento del diálogo de la película "El cartero de Neruda". También que los chicos piensen en metáforas que usamos de forma cotidiana. A los pobres inmediatamente se les vino a la cabeza "el dólar está por las nubes". 

Con personificación suelo dar un conjunto de sustantivos y de verbos para que escriban versos con personificación. Por ejemplo, una alumna unió viento con lamentar y escribió: "El viento lamenta que nadie lo quiera".

Para trabajar el sentido de la repetición me gusta leer "Cuadrados y ángulos", de Alfonsina Storni.

Para jugar con palabras me gusta leer "Cabía una vez", de David Wapner y ofrecerles a los chicos, al azar, otros verbos en pretérito imperfecto.

Otra opción linda es leer "Canción de las preguntas", de José Sebastián Tallón y "Las preguntas", de Pablo Neruda e inventar preguntas poéticas

También es bueno escribir con los chicos poesías colectivas. Jugar con imágenes sensoriales con este libro: "El libro negro de los colores", de Menena Cottin y Rosana Faría.

Como verán, se puede hacer mucho y todavía no llegaremos a responder del todo la pregunta que originó todo esto. Pero sí habremos pasado un buen rato. Eso seguro.

viernes, 11 de enero de 2019

Dragones o pajaritos, de Cecilia Pisos

"Dragones o pajaritos", escrito por Cecilia Pisos e ilustrado por Katana, es un libro de poemas para jugar.


Los poemas contienen personajes del subgénero maravilloso, situaciones absurdas y disparatadas. Asimismo, se utilizan diferentes recursos poéticos: comparaciones, rima, imágenes sensoriales, repeticiones. Poemas que han sido rotados para leer de otra manera, algunos "tan tan" y versos con números. Una linda y variada oferta poética que pueden aprovechar los primeros lectores y, por qué no, el que quiera jugar un rato con las palabras y dibujos.

Las ilustraciones de Katana también son lúdicas, por ejemplo, un dragón tiene cuerpo de tetera. Hay detalles para buscar y mirar. También es interesante que la ilustradora no haya utilizado la típica caricatura de pájaros y dragones que estamos acostumbrados a ver. Mostrar otros estilos estéticos es otro aporte para los lectores.

El libro fue editado por SM. Tiene imprenta mayúscula, una letra conocida y amiga para los que recién empiezan a leer solos.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Loro hablando solo, de Juan Lima

Viajamos a Traslasierra a través de los versos de Juan Lima. Conocemos la noche (porque, por suerte, no todas las noches de este mundo son iguales), escuchamos a los animales de la zona (sobre todo al loro, aunque hable solo). Sentimos los árboles (cada especie, una caricia distinta) y olemos un asado que pinta sabroso porque está hecho con tranquilidad, en las brasas y en la brisa que envuelve las sierras.

En "Loro hablando solo", Juan Lima juega con las palabras, con dichos populares, con las formas de cada poema. Y logra transmitir la sensación de estar en paz en un lugar que lo tiene todo, que tiene tanto, que se puede obtener miles de historias, buenas fotos (que por cierto acompañan el libro y pertenecen a distintos autores) y exquisitos poemas.



Hablando de loros... Estábamos en la biblioteca con un grupo de alumnos de tercer grado. Cada uno debía leer a sus compañeros una poesía, que podía ser de cualquier autor/a. Uno de los chicos, que suele hablar como un loro (o como también se dice: hasta por los codos), inteligente, imaginativo, muy bueno para el fútbol, pero resistente ante algunas propuestas educativas, decidió leer un poema de este libro que se llama "Hablo como un loro". Pero no lo leyó así nomás, lo musicalizó con un rap.

Hablo como un loro
estoy más loco que una cabra
río como una hiena
lloro como un cocodrilo
duermo como un lirón
soy un burro
me hago el oso
hago chanchadas
hago monadas
soy un pavo una gallina un ganso
soy zorro viejo
tengo pocas pulgas
cuando menos se lo esperan
salto como la perdiz
me conocen hasta
los perros.

Quedó una versión muy buena, hay que admitirlo. Y cuando terminó dijo: -Esta poesía no tiene sentido-. -Son como frases que se dicen-, contestó una compañera. -Sí, como refranes-, agregó otra. -Ya sé, pero no tiene sentido-, insistió. -Para mí es graciosa-, agregó su amigo. Aquí creo que se pusieron en discusión dos cosas. El alumno que leyó la poesía, lo hizo porque le gustaba, pero sentía que no tenía sentido porque eso se lo daba una historia (él estaba acostumbrado a historias más convencionales). Para el otro niño, el sentido se encuentra en lo que genera el poema en el lector. 

Lo cierto es que en este libro, cada poema cuenta una historia que forma parte de una historia más grande. Por eso, conviene leer el libro entero. También es cierto que los niños se encontraban en una discusión y desorientación porque estaban acostumbrados a poesías con historias concretas, con métrica y rima, a otro tipo de poemas. Habrá que seguir leyendo. Claro que eso no asegura que se puedan responder ciertas preguntas como ¿qué es la poesía?, aunque Gustavo Bécquer haya esbozado una respuesta. Hay cosas que van a seguir siendo un misterio, como dice un cartel que reza en una librería: "Yo sé que la poesía es imprescindible pero no sé para qué"- Jean Cocteau.

Un libro imperdible, editado por Comunicarte. 

viernes, 26 de enero de 2018

Canción decidida, de David Wapner

Antes de leer "Canción decidida", de David Wapner, se le puede preguntar a los chicos sobre diferencias y similitudes entre canciones y poesías. Seguramente, muchos harán mención a la rima porque están acostumbrados a leer y escuchar poemas con rimas. Es más, muchos cuando empiezan a escribir poesía utilizan diminutivos que les faciliten el trabajo. Y es lógico, cuando se empieza a escribir, se trata de imitar las estructuras conocidas. Por otra parte, no hay que dejar de tener en cuenta que el vocabulario activo está en desarrollo.

Volvamos a la canción de David Wapner. Es una canción que te cautiva, que te contagia la felicidad que tiene el personaje que quiere salir a los gritos a celebrar la vida. O por lo menos a mí me produce este efecto. Y me hace pensar en cuántas veces algunos adultos, por temor a las miradas desconcertantes, medimos las emociones en la calle como cantar, saltar de la alegría o gritar si se está contento por algo. 


Aquí la canción, antes de que continúe:

Canción decidida

Todos los días
apenas salga el sol
saldré a la calle
a gritarle al mundo
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
Aunque creo más prudente
dejar pasar unas horas:
saldré a las diez de la mañana
cuando todo el mundo está despierto
y va de un lado a otro
por aquella calle
a la cual saldré
y gritaré al mundo
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
Quizás convenga más
salir después del almuerzo
cuando la gente tiene
sus barrigas llenas
y está más predispuesta
a oírme gritar
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
En realidad esperaré hasta la tarde
cuando el sol está más bajo
y no afecta la digestión
de las multitudes
que pasean por la calle
en la cual estaré yo
diciendo con todo mi pecho
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
Ni de día ni de tarde:
no hay nada mejor que la noche
para salir a la calle
y susurrarle
a cada peatón
mientras regresa de su trabajo
y piensa en una rica cena
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
Pero yo optaré por la madrugada
cuando no hay un alma en la calle,
todo el mundo duerme:
yo también duermo,
así que
mejor me quedo en la cama
y sueño
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.

Luego de leer esta canción, con un coro en el estribillo, se me ocurrió preguntarles a los niños si finalmente pudo transmitir el mensaje (sin hacer referencia específica de quién estaba hablando). La respuesta fue que no porque el personaje se quedó en su casa a dormir. Pero que a través de la canción, sí. Porque todos nosotros, los lectores, sabemos que (¿el autor?) es feliz. Es muy común que los niños en cuentos y novelas no puedan diferenciar narrador y autor. Eso está claro. No obstante, en este caso, es interesante lo que han pensado. Es una poesía que narra una historia y en esa historia no se concreta el deseo del protagonista. Pero ¿la poesía no expresa el sentimiento del autor? ¿Y si en vez de gritarlo a los cuatro vientos, escribió una canción?
Después surgieron otras reflexiones como "si uno es feliz no necesita decirlo, es feliz y punto", "a mí me gusta contar cuando estoy feliz, no sé si a todo el mundo..."

Luego, pensamos en todos los sentimientos que podía transmitir una poesía. Y se abrió el debate sobre si puede un poema provocar enojo. Algunos pensaron que las poesías solo existen para dejarte en un estado de belleza y que no se escriben para provocar sentimientos como el enojo. "Pero ¿si es una poesía de amor y la lee tu ex?", planteó uno. 

Sensaciones, reflexiones, de todo un poco nos dejó esta canción. Una canción decidida y maravillosa.

miércoles, 10 de enero de 2018

Preguntas

Antiguamente, la escuela era un lugar donde todas las preguntas tenían respuestas. Los maestros elaboraban preguntas que los chicos no se habían hecho y les daban las respuestas, para después hacer la pregunta y obtener aquella respuesta memorizada. Eso significaba que los alumnos habían aprendido.

¿Y las preguntas que suelen hacer los chicos?, ¿y aprender a formular preguntas? ¿Y las preguntas que tienen varias respuestas?, ¿y las preguntas que no tienen respuesta? ¿Y las preguntas poéticas?

Mi propuesta para tercer grado fue leer lo siguiente:

En primer lugar, el libro Las preguntas, de Pablo Neruda que pertenece a la colección Los morochitos de Ediciones Colihue. Es un pequeño libro de bolsillo con una selección de algunas de las tantas preguntas que ha formulado Pablo Neruda.


 Luego, leí:

Canción de las preguntas, de José Sebastián Tallón

¿Por qué no puedo acordarme
del instante en que me duermo?
¿Por qué nadie puede estar
sin pensar nada un momento?

¿Por qué, si no sé qué dice
la música, la comprendo?
¿Quién vio crecer una planta?
¿A qué altura empieza el cielo?

¿Por qué a veces necesito
recordar algo y no puedo,
y después, cuando me olvido
que lo olvidé, lo recuerdo?

De qué color es la luna
¿Por qué no hay ángeles negros?
¿Por qué no puedo correr
cuando me corren en sueños?

¿Por qué hay gallinas que cantan
como los gallos? ¿Y es cierto
que hay relojes que se paran
cuando mueren sus dueños?

Y el pelo, ¿cómo nos crece?
¿por cuál de sus dos extremos?
Y los peces, cuando duermen,
¿tienen los ojos abiertos?

¿Por qué decimos con jota
mojca, rajgo, mujgo, frejco?
Y el gato, ¿sabe que es él
cuando se ve en el espejo?

¿Y sabe alguien en dónde,
y cómo y cuándo, vivieron
los treinta y dos abuelitos
de sus ocho bisabuelos?

¿Y podrá decir, quien pueda,
contestar a todo esto,
por qué en los días de lluvia
me siento un poco más bueno,

y lo que piensan las vacas
que rumian en el silencio
del atardecer, echadas
y tristes, mirando lejos?

Fue interesante ver cómo algunos niños intentaban responder las preguntas. ¿Será que el dispositivo escuela de responder lo que el maestro pregunta todavía está muy vigente?, ¿será que los seres humanos tratamos de dar respuesta a toda pregunta que se nos presenta?

Para finalizar la actividad del día, les pedí que pensaran sus propias preguntas.

Aquí comparto algunas de ellas:

¿Por qué existe el pasado y el futuro y no es todo presente?
¿Por qué no existen las ilusiones?
¿Por qué tenemos pensamientos buenos y malos?
¿Cómo nacieron las palabras?
¿Por qué hay muchos idiomas diferentes?
¿Por qué me hablo a mí mismo?

Yo me pregunto y les pregunto: ¿por qué muchas veces molestan las preguntas poéticas, filosóficas que tienen los niños?

martes, 29 de agosto de 2017

Cabía una vez, de David Wapner

De chicos nos acostumbraron a que cada vez que aparecía un "había una vez", empezaba una historia. Bueno, este libro de poesías de David Wapner no viene a refutar eso. Agrega que hay otros posibles inicios, muy parecidos como "Lamía una vez", "Cabía una vez", "Partía una vez", etc. Claro, ¿por qué empezar con el mismo verbo, si hay otros disponibles?



Esta poesía nos cuenta qué significa para el autor comerse, devorarse, degustar un libro.

La tinta

Lamía una vez un libro,
para sentirle el gusto a la tinta.

La tinta era amarga, 
por eso me gustaba.

También sabía dulce, 
por eso me gustaba.

Lamía en realidad la tinta, 
para sentir el gusto del libro.

Coincido en que los mejores libros son los que tienen algunos sabores amargos y dulces a la vez. Me parece sumamente interesante la forma en que está escrita la poesía, con ese inicio y final tan dialéctico.

Otra de mis preferidas es Viento escoba, que tiene un tono más absurdo, porque la vida en sí misma lo es:

Viento escoba

Barría una vez
el viento la vereda.

Por un instante,
bien barrida:
sin hojas, papeles, colillas.

Enseguida, de nuevo,
cubierta la vereda
de colillas, papeles, hojas.

Basura que barrió el viento,
un minuto antes,
en otra vereda.

Que Juan Lima, otro gran poeta, haya participado del libro con sus ilustraciones, produce que además de devorarnos el libro con la boca, lo saboreemos con la mirada.

He leído algunas de estas poesías a unos niños que luego crearon las suyas jugando con la propuesta del autor. Sus historias empezaban con otros verbos, elegidos al azar. Porque al fin y al cabo, la poesía es un juego y a los poetas les llegan, de alguna manera, las palabras para que estén allí, dándole sentido al mundo.






sábado, 27 de febrero de 2016

Ver llover, de Germán Machado y Fernando De la Iglesia

Un libro de poesías sobre la lluvia, de Calibroscopio.

Habíamos trabajado con alumnos de cuarto grado, en las prácticas, con el tema de las inundaciones. Después de un día agotador, donde la lluvia era motivo de angustia, decidí a modo de finalizar la clase, leer una de las poesías de este libro. 

El libro es super atractivo en cuanto a su estética, las ilustraciones y la composición de colores son excelentes. Las poesías están escritas de diferentes formas, es decir, con variantes en cuanto a los tipos de versos. Algunas tienen rima pero también hay verso libre.



Cuando iba a la escuela primaria, como alumna, generalmente nos daban poesías con métrica y rima y son lindas. Pero también es bueno mostrar variedad de estilos.

La idea de llevar el libro me la dio, de cierta manera, la profesora. Sugirió no desperdiciar el tiempo ante esos cinco minutos que todos están pensando en la salida, esos cinco minutos donde no podés empezar un tema o actividad nueva. Se planteó que hay que aprovechar el tiempo y leerle algo lindo a los chicos. Y además, creo que una poesía es un buen cierre de jornada. Nunca puede fallar.



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