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viernes, 26 de febrero de 2021

La red del miedo, de Carolina Tosi

Me encanta la ciencia ficción y en especial las distopías. ¿Por qué distopías y no utopías? Me gusta que una historia contenga una mirada crítica sobre la sociedad. Pensar en una distopía es plantear qué podría llegar a pasar si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, cómo podría reaccionar la sociedad en un contexto determinado. En "La red del miedo", de Carolina Tosi, nos encontramos con un escenario orwelliano. La Tierra tembló y para que los humanos sobrevivan todos se fueron a vivir bajo tierra. Como cada escotilla está alejada de otra, las familias se conectan con otros humanos mediante la red. Toda la socialización secundaria es virtual. ¿Les suena? Bueno, pero esto no es todo. Si bien es cierto que la Tierra sucumbió, eso no quiere decir que no sea posible vivir en la superficie. El gobierno se aprovecha del miedo de sus ciudadanos para mantener a la población aislada y controlada. El famoso divide y reinarás.


 

Esta novela es muy atrapante, se lee a velocidad de la luz. Podemos realizar muchas conexiones con otras obras. Por ejemplo, con "Visiones del futuro", de Darío Levin, una novela en la que se presenta una maquinaria de control social muy amenazante. Y con un cuento de Esteban Valentino que se llama "El hombre que mira", que refiere a la misma temática. También se puede hacer una vinculación con "Adoradores de robots", de Bruno Bazerque, que  toma como escenario un futuro distópico, pero que a diferencia de las otras obras, no hay un poder centralizado, diversos grupos intentan reconstruir la sociedad bajo sus propias premisas.

Asimismo, la lectura de esta novela se puede asociar con la película Wall E (2008) y por qué no al mismísimo Platón y su alegoría de la caverna.

"La red del miedo", de Carolina Tosi, tiene ilustraciones de Pablo Zerda y fue editada por Edebé.


domingo, 7 de julio de 2019

Visiones del futuro, de Darío Levin

En un futuro no muy lejano, la población terrícola sufre los efectos de la contaminación y del uso de la tecnología como elemento de control. Fek, el protagonista de la novela "Visiones del futuro", de Darío Levin, es un burócrata, un engranaje más de esa máquina humana que debe controlar que los datos de todas las personas estén actualizados. La vida de Fek era predecible hasta que sucede algo humano: el amor y la curiosidad.

Fek accede a una información vital para detener el atropello que se está cometiendo contra la comunidad. Detrás de estos delitos está un empresario (Hub) y un funcionario de alto rango de gobierno (Teb). Fek tiene en sus manos algo poderoso, información, pero los que detentan el poder, Hun y Teb, pueden evitar que esa información sea pública y que Fek siga siendo un insignificante burócrata, del que nadie notaría su ausencia.
 
La novela reúne varios elementos del subgénero ciencia ficción. En esta distopía la Tierra está arruinada y la tecnología existente es de alta complejidad, lo que produce un terreno fértil para someter a la población a un control cuasi-policial. Sin embargo, la novela plantea un hecho de corrupción, no la corrupción total del sistema que tiene esa sociedad. De todas maneras, es una buena pieza literaria para acercar a los chicos al subgénero.

La novela está exquisitamente ilustrada por Mariano Epelbaum y fue editada por SM, en la colección roja de El Barco de Vapor.
 

sábado, 12 de enero de 2019

MAX HELL, de Guillermo Hohn y Pablo Tambuscio 01 El planeta de Viernes

El año pasado trabajé con mis alumnos de quinto grado el subgénero ciencia ficción. Cuando empecé a ver qué material les podía ofrecer, tenía la intención de incorporar algún cómic, a modo de que la oferta sea amplia en temática y en tipologías de textos. Nada de lo que encontré en librerías me convenció, hasta que finalmente utilicé una pequeña historia de Moebius de un libro que tenía en mi casa. El otro día fui a una librería a chusmear las novedades y me encontré con esta historia: Max Hell, de Guillermo Hohn (guión) y Pablo Tambuscio (dibujo y color), editada por Pictus. No sé qué grado tendré este año ni qué temas trabajaré pero la curiosidad pudo conmigo y lo compré.


El cómic trata sobre viajes en el espacio. Los tripulantes de la nave son: un hombre, una mujer, un robot y un niño, es decir, todos los personajes necesarios para una historia de aventuras intergalácticas. El personaje infantil es el aglutinador. Permite lograr empatía con los lectores destinatarios, hace de puente entre los niños y un mundo absolutamente distinto propio de la ciencia ficción y, además, es el personaje que carece de la prudencia necesaria para toda aventura. 

En la primera historia, porque hay más aventuras de los mismos personajes, ocurren las cosas típicas: problemas con la nave, descenso  en otro planeta que tiene seres extraños y peligrosos. Hay algunas referencias notables a otras ficciones del género en lo que respecta a cumplir una misión en pos de la justicia dentro de la galaxia, el robot que se queja de tener que cumplir siempre las tareas. Y en cierto sentido el extraterrestre "viernes" me hace acordar al adorable Mooncake de la serie "Final Space". Todo esto demuestra que los autores conocen del subgénero. Parece algo que cae de maduro pero no siempre lo es. Y hace que la historia se lea a la velocidad de la estrella US708 y uno quiera otro número ya. Así que si son padres, tutores o encargados de niños y quieren que lean mucho, les digo que seguro se enganchan. Espero próximamente leer el segundo número y comentarlo.

domingo, 7 de octubre de 2018

Recorrido lector Ciencia ficción -Quinto/ Sexto Grado

Bibliografía para tener en cuenta:

-Marionetas S.A, de Ray Bradbury, en "El hombre ilustrado". Inquietante cuento sobre dobles.

En ciencia ficción los dobles pueden aparecer por varias razones: clonación, creación de un androide muy similar a alguien, viajes en el tiempo (encontrarse con un otro yo en el futuro y/o en el pasado). En el caso de Marionetas S.A, una fábrica realiza dobles por encargo para suplantarnos en los momentos más convenientes. Pero ¿qué pasa si los robots toman conciencia?

- El artefacto, de Moebius. (Cómic). Un viaje a otro planeta. Mirar algo supuestamente conocido y encontrarse con algo aterrador.

Aclaración importante: Los anteriores textos no fueron creados para un público infantil, por lo que hay que tener cuidado, no dar el libro entero y ajustar a la edad.

- El hombre que mira, de Esteban Valentino (cuento): El Gran Hermano te vigila, en realidad, el Centro de Felicidad para Todos.

-La maestra, de Victoria Bayona. Una maestra tan pero tan extraña que parece de otro planeta. ¿Quién dijo que los extraterrestres son verdes? 


-Adoradores de robots, de Bruno Bazerque. Un futuro apocalíptico en el que supuestamente los robots son los culpables, paradójicamente, de los problemas de la humanidad.


-Son tumikes, de Sebastián Vargas. Unos extraterrestres llegan a la Tierra y son utilizados para trabajar en el rubro del calzado. Todos felices y contentos, hasta que los Tumikes son considerados unos inmigrantes muy molestos, que llegaron con sus costumbres extrañas para quitarle el trabajo a los terrícolas.

-57 días a Neptuno, de David Rodríguez  (antología de cuentos). Variedad de cuentos sobre las distintas temáticas de la ciencia ficción, especialmente, viajes en el tiempo y viajes al espacio. 

-Un paseo por Camarjali, de Eduardo Abel Giménez (novela). Tres exploradores viajan para investigar Camarjali. El paisaje del planeta parece monótono. Pero esa simpleza se evapora a los pocos días de la estadía de estas personas.


-El número cinco, de Franco Vaccarini (novela) Si Víctor Hugo Morales, en el partido de Argentina vs Inglaterra en el mundial de 1986, preguntó por la procedencia extraterrestre de Maradona, lo mismo podríamos hacer sobre el número 5. Aunque sería conveniente convertir la pregunta en ¿de qué laboratorio saliste?


domingo, 19 de marzo de 2017

57 días a Neptuno, de David Rodríguez

Acá dice que el libro que está en mis manos fue editado en el año 4625, cuando viajar a Neptuno tomaba tan solo 57 días. No sé cómo llegó a mí. A ver, el diario que dejaron en la puerta del vecino dice que es 2017. Así que yo no viajé en el tiempo, viajó el libro. Ahora mi duda es si el escritor, David Rodríguez, está en este momento en Neptuno, en una nave espacial, o aquí en la Tierra viajando simplemente en auto o colectivo. Quizás este libro haya sido editado en Urano, pues dice Ediciones Uranito. Si para llegar a Neptuno se necesitan 57 días, para viajar a Urano debe ser un poco menos. De lo que sí estoy segura es que este libro que, repito, no sé cómo llegó a mis manos, reúne nueve relatos de ciencia ficción con viajes espaciales y viajes en el tiempo que todo amante de la ciencia ficción o que todo aquel que se inicia en la ciencia ficción debe leer.


La primera advertencia que voy a hacer, porque me sucedió, es la siguiente: tengan en cuenta que estos relatos están enlazados entre sí. Cuando leí el primero pensé que le faltaba explicar por qué sucedían algunas cosas. No se preocupen, todo tiene explicación y se sabe hacia el final del libro. Asimismo, algunos nombres de personajes son importantes de recordar porque se reponen a futuro. Así que si el niño no se da cuenta de esto, ayúdenlo en esa tarea.

Dicho todo esto, voy a comentar algunas cuestiones que me parecieron significativas. Del primer relato resulta interesante cómo se plantea la separación entre los habitantes de Railar y los de Ardiil. Es por un lado sutil y por el otro potente. Suena un poco un Romeo y Julieta en el espacio. Del segundo relato, me encantó la construcción del científico, es muy divertido. Del tercer relato, considero que el giro es muy bueno, causa una gran sorpresa, así que no voy a decir más. El cuarto relato, que se trata de una primera parte, te deja muy enganchado para leer la segunda. Es un acierto que se trate de un crucero en el espacio. El de la luna embrujada es uno de mis preferidos porque también me sorprendió mucho. Otra cosa me gustó es que haya una mención en los últimos relatos sobre algunos personajes de los primeros cuentos. Y que durante toda la colección haya un halo de misterio sobre lo que sucede con esa falla y cambio de realidad. Lo bueno de todo esto es que hay actitudes o situaciones cotidianas como el primer día de trabajo, que son llevadas a otro mundo en el espacio, lo que le da una familiaridad y a la vez ese toque futurista.

Más allá de los planteos, que tienen que ser buenos y lo son, todo está muy bien narrado. Son buenos los diálogos, las acotaciones narrativas, la estructuración de los relatos (es muy difícil narrar viajes en el tiempo). Y también está muy bien el uso de la primera persona del tercer relato. Todo esto suma porque podemos ver y analizar las decisiones que tomó el autor a nivel de estructura. Está buenísimo que no todas las historias empiecen de la misma forma, que haya diversidad en función de lo que se quiere contar.

El libro tiene unas lindas ilustraciones de Pablo Pino. La tapa del libro es muy llamativa, me pareció una buena elección. El título también, aunque no tenemos un relato específico sobre Neptuno, lo cual habría sido interesante. El libro pertenece a la colección Mil mundos.

Ah, una cosa importante que me olvidaba de decir es que cuando enseñé Sistema Solar muchos niños creían que se hacían viajes con tripulaciones llenos de personas hacia planetas lejanos, pues no tenían dimensión de las distancias. Así que habrá que explicar ese gran detalle. Lo que no podremos explicar es cómo llegó este libro a nuestras manos.

jueves, 14 de julio de 2016

Adoradores de robots, de Bruno Bazerque


Adoradores de Robots es una novela de ciencia ficción post apocalíptica para niños de 10 años en adelante. Forma parte de un género literario que cuenta con grandes obras que fueron llevadas al cine pero que con el público infantil estaba un poco en deuda. Me refiero a que hay historias de ciencia ficción para niños, pero de este subgénero muy pocas, como la brillante película Wall-E a la que le dedico una reseña en otro post. Por suerte esta novela llena ese espacio. Nos transporta a un mundo de tierras agrietadas, falta de energía, donde los seres humanos estamos ante una situación límite que deja en evidencia lo que somos: seres imperfectos.


El libro de Bruno Bazerque cuenta la historia de Gris y Lili, dos adoradores de robots que se encuentran en un contexto adverso, donde a los robots les echan la culpa del mal que han hecho los humanos. Gris es un ex reparador de máquinas, un hombre solitario, desencantado del mundo, que se encuentra a Lili, una niña muy inteligente, fiel a sus convicciones, que va a iluminar la vida opaca de Gris. Y Toto es un robot muy tierno, dan ganas de tener uno en casa.

La novela tiene tres puntos fuertes. Uno es que te genera todo el tiempo la sensación de querer saber qué pasa. Ya en el final del primer capítulo hay una escena que no te esperás. Recibís un palazo en la cabeza (quienes lo lean me entenderán). Por otra parte, los personajes están muy bien desarrollados. Vale la pena remarcar  la entrañable personalidad del robot. ¡Cómo no adorarlo! Eso es precisamente lo que espero en la ciencia ficción. Quiero leer una ciencia ficción en donde haya una crítica social al estilo Bradbury con Crónicas Marcianas, por las especulaciones científicas y lo que produce en el hombre, no para que haya solamente efectos especiales. El otro punto fuerte de la novela está a cargo del ilustrador, Julio Real. Agradezco que se editen libros tan bien ilustrados y también por el pequeño toque retro en un mundo del futuro que nos hace piantar un lagrimón.

El libro fue editado por Uranito para la colección Mil mundos.

martes, 14 de junio de 2016

El inventor, de Ricardo Mariño

Es una novela disparatada sobre un inventor que tiene como proyecto la fabricación de un rayo super perforador. Para poder llevar adelante su proyecto necesita de un asistente de unos once o doce años. El asistente se llama Ricardo ¿o Leonardo? ¿O Edgardo? Es que al inventor Lajos Schmid siempre se le olvidaba el nombre. Así y todo esta dupla junto a la mascota del inventor, un perro electromecánico, vivirán una aventura que traspasa los límites de la física.
 

Este libro es super recomendable. En primer lugar porque la historia fluye, nunca pierde dinamismo. En segundo lugar, el personaje del inventor está bien logrado a través de descripciones y actitudes que tiene. Sumado a esto, los diálogos son naturales, acordes a la situación. Por último, la novela cuenta con varios recursos humorísticos como la exageración, lo absurdo de una situación, la sorpresa. Por tanto, los niños se van a divertir y mucho.

A modo de ejemplo y para terminar de convencerlos, un fragmento: "Únicamente para los cálculos preliminares había utilizado 1276 cuadernos, 612 carpetas e infinidad de hojas sueltas, además de cientos de cuentas hechas en bordes de diarios, en sus manos, en las paredes, en los muebles y hasta en el piso. En cierta oportunidad solo la rápida reacción electromecánica de Peludo había impedido que el científico, marcador en mano, calculara velocidades atómicas sobre el propio lomo del animal" Creo que es una buena descripción del personaje ¿o no?
El libro fue ilustrado por Marcelo Elizalde y editado por Sigmar en el año 1993. Creo que es adecuado para un lector de 9 años en adelante.


lunes, 14 de marzo de 2016

WALL-E (2008)

En un futuro catastrófico, los seres humanos no pueden habitar en la Tierra. La contaminación es impresionante, no hay plantas ni animales. Todo está lleno de basura. Los humanos se encuentran "protegidos" en una nave, en un especie de spa poco saludable. Deben esperar a que los robots limpien el planeta  y que vean la posibilidad de que haya vida allí.

WALL-E, un simpático y tierno robot,  se ocupa de compactar la basura que hay en el planeta y de guardar algunos objetos de interés. Hasta que un día encuentra un pequeño brote de planta y a EVA una robot que se ocupa de buscar vida en la Tierra. EVA debe llevar la planta para iniciar el proceso de recolonización de la Tierra. Pero las cosas no son tan fáciles. WALL-E deberá ayudarla a cumplir con su misión.   

Es una película para niños y adultos. Tiene una reflexión sobre el comportamiento del ser humano en lo que respecta a su cuidado personal y del medio ambiente. También se introduce la noción de poder en cuanto al mantenimiento de la nave y la toma de decisiones. Vale la pena verla.

sábado, 27 de febrero de 2016

La casa maldita, de Ricardo Mariño



Es una novela corta que tiene algo de terror, de ciencia ficción y de humor. 

Al principio de la historia, el autor interpela al lector. Se ríe de su decisión como escritor de mandar a un niño junto a su compañera a una casa maldita, en vez de un grupo de hombres fuertes y armados. Luego, va desarrollando la historia con elementos propios del terror: el silencio, la quietud que inquieta y la transformación de lo cotidiano que genera inestabilidad a los personajes. Después aparece una explicación para eso y con ella la ciencia ficción. Todo se trata de viajes en el tiempo



El humor se introduce en algunas partes como en la carta de explicación sobre cómo funciona el viaje en el tiempo. No se recomienda viajar a la época del Imperio Romano porque se vive de guerra en guerra. También cuando los protagonistas deben repetir otra vez 6to grado con una maestra que lanza minúsculas gotas de saliva (si nos habrá pasado alguna vez).

Finalmente, debo decir que la historia es entretenida y que está muy bien narrada. Tiene unas descripciones muy buenas. Por ejemplo, en vez de decir que era un viejo desdentado o al que le faltaban dientes, el autor dice "festejó su chiste con una amplia carcajada a través de la cual fue posible saber que le faltaban dos incisivos, un canino, tres premolares y dos molares, entre ellos una de las llamadas "muelas de juicio".





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