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viernes, 11 de octubre de 2024

Libros para bebés

Tengo un hermoso sobrino de dos años (casi tres) que disfruta leer. Sí, los bebés pueden leer a través de los adultos. También, aprender muchas cosas sobre libros. Por ejemplo, cómo se pasan las páginas, donde focalizar la vista, que existen libros de distintos tamaños, que los libros pueden estar hechos con diversidad de materiales, y lo más importante: aprenden a escuchar una historia y a observar ilustraciones y establecer relaciones.

Recomendaré algunos libros:

-La laguna, de Milo Lockett, de Ediciones Catapulta Junior. Seco es blanco y negro, mojado ¡magia! las ilustraciones tienen color. Ideal para acompañar un buen baño o un día de pileta. La baba del bebé también puede generar ese efecto.

 -¿De quiénes son estas colas?, de Editorial Auzou. Este es un libro sonoro. Se levanta la cola y se escucha el sonido del animalito a la que pertenece. La única desventaja que tiene es que un bebé tipo Bam Bam (de Los Picapiedras) puede tirar muy fuerte de la cola y sacarla.

- Redondito, de Didi Grau (texto) y Rocío Alejandro (ilustraciones), editado por Futurock. Es la historia de las pequeñas aventuras que puede tener un sapito durante la noche, contada con rima, con muy buenas ilustraciones y paleta de colores. Está hecho en cartoné, en un tamaño manipulable para los pequeños. Todo lo relativo a este libro es redondito. 

 


-Caminando ando, de Oche Califa(texto) y Maxi Luchini (ilustraciones), de Pequeño Editor. Cuenta de una forma poética y graciosa cómo caminan algunos animales. Por ejemplo: "El gato camina como si el mundo fuera de seda". La temática es ideal para aquellos que empiezan a caminar. ¿Cómo camina ese bebé? 


-A mover los pies, de Didi Grau (texto) y Natalia Colombo (ilustraciones) De este libro ya hablé antes en el blog.

http://arteeinfancias.blogspot.com/2021/01/a-mover-los-pies-de-didi-grau.html

-Ríe chinito, de Dolores Aguirre y Mey (Ilustraciones). Editorial Pequeño Editor.  Se basa en la canción del dúo Perotá Chingó. Es un temazo, que puede emocionar a los adultos y con el que se puede acunar al niño.


lunes, 25 de enero de 2021

A mover los pies, de Didi Grau

Soy maestra y me encanta regalar libros. Hace un año y pico nació la hija de una gran maestra de música y pensé en que estaba bueno confluir esas dos pasiones: la literatura y la música. Así fue como decidí que este libro podía ser un buen regalo. Sumado a esto, "A mover los pies", de Didi Grau, tiene otra vertiente del arte a considerar: unas magníficas ilustraciones realizadas por Natalia Colombo. 

¿Qué más se puede pedir? El libro tiene un formato amigable para los primerísimos lectores. Se lo puede manipular fácil porque es un cuadrado de 15x15 en cartoné, material ideal, súper resistente.


 

¿Querés más? Te doy más. Bueno, yo no, el libro. La historia tiene rimas, insectos, números e instrumentos musicales. A medida que pasamos las páginas se van sumando nuevos insectos y nuevos instrumentos para formar una gran orquesta. 


Otro aspecto importante que quiero resaltar de este libro es el uso correcto del lenguaje. No porque sean niños pequeños vamos a dejar de usar adjetivos como fornidos, verbos como rasguear. La guitarra se rasguea, entonces usemos esa palabra. Si los niños están aprendiendo a hablar, qué mejor que llamar las cosas como corresponde. Total, las imágenes ayudan a entender.


A la pequeña le gustó mucho su regalo. Y me alegra que así sea. No hay que esperar para introducir a los niños en el mundo de la literatura. Hay que empezar temprano a armar su biblioteca.


Otros libros de esta colección Charitos, editado por Ojoreja/Pehuén son:

Casamiento en la cocina

Rueda ovillo de lana


lunes, 23 de diciembre de 2019

El sueño de Kasi Kasi, de Margarita Eggers Lan

Esta es la historia de un pueblo ubicado casi en la montaña, casi sobre el río, casi en la selva, casi en el desierto. Es la historia de un pueblo que no sabe soñar. Hasta que un día, nace Rocío, una niña curiosa, perceptiva, con unos ojos que ven más allá de lo que todos pueden ver.

Rocío conoce a Joan, un niño que no puede ver. Ella le muestra el mundo que los rodea a través de las palabras. Joan también aporta su forma de apreciar el mundo mediante el uso de sus otros sentidos. Un día, Rocío y Joan se encuentran con un pavo real, que al desplegar su plumaje, les cuenta una historia. La historia está incompleta, los niños deberán descifrar el resto y embarcarse en una aventura que les cambiará la vida, tanto a ellos como al pueblo.

"El sueño de Kasi Kasi", de Margarita Eggers Lan, es una novela llena de poesía. La poesía no está escrita en versos. Está presente en la forma en que está narrada la historia. Hay imágenes sensoriales por doquier. Por eso, las descripciones son tan ricas. Y esto no significa un cúmulo de adjetivos. Hay construcciones muy pensadas. Por ejemplo:

"...Tú, por ejemplo, tienes el mismo olor que trae el viento cuando se acerca una tormenta, pero más suave y mezclado con el aroma que sale del horno cuando mi padre hace torta de miel."

"...Se acostaban sobre el colchón de hojas y sentían en el cuerpo el calor que salpicaba un poco aquí y un poco allá. 
-¿Te das cuenta de que es igual a cuando te acuestas y viene tu padre y te hace cosquillas?
-Se parece al perfume que sale del durazno al morderlo...
-Sí. Una salpicadura de perfume es igual a una salpicadura de sol".  

Las ilustraciones son de Manuel Purdía y generan el mismo placer a la vista como cuando se observan florecer los jacarandás en Buenos Aires. Lástima que dentro del libro, los dibujos estén en blanco y negro. Creo que quedarían mejor con lápices de colores.

Este libro tan bonito, editado por Norma, se puede complementar con otro que me encanta que es "El libro negro de los colores", de Menena Cottin y Rosana Faría.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Piratas pirateados, de Bruno Bazerque

Las historias de piratas siempre han encantado al público infantil y juvenil. ¿Por qué? Se me ocurre pensar que la fórmula del éxito está compuesta por: héroes y villanos no tan bien definidos, peleas, un tesoro, una dama para rescatar, un asistente un poco torpe y un loro parlanchín. Todos los condimentos de las historias clásicas. Y por si fuera poco, los piratas suelen ser personajes con  una belleza exótica, grotescos, poco refinados que, a pesar de no tener cabellos dorados, una mandíbula angulosa y perfectos dientes, conquistan los corazones de los personajes femeninos. Ahora bien, hasta aquí he dicho por qué gustan las historias de piratas. Vamos a ver por qué leer "Piratas pirateados", de Bruno Bazerque.

El libro "Piratas pirateados" contiene tres cuentos en los que confluyen dos cosas: los protagonistas son piratas y los estafadores son estafados. 


En el primer cuento: "Piratas en el espacio", los piratas abandonan la modernidad para entrar en un escenario futurista. El loro parlanchín es un robot. Del pirata de pata de palo pasamos al pirata cyborg. Si los mares eran difíciles de descifrar, mucho más es el Espacio. 

En el segundo cuento "Canto de sirena", el pirata es estafado por su propia tripulación que, así como es sometida por la brutalidad de su jefe, se aprovecha de esta para darle su merecido.

Y el tercer cuento "El mundial de piratería" hace honor a aquellas mujeres que por mucho tiempo no fueron consideradas dentro del mundo de la piratería, si bien existieron mujeres piratas muy temibles. 

Las historias están narradas con humor y contienen algunas canciones de piratas. Retoma la esencia de las historias de piratas y le aporta desafíos nuevos para estos personajes prototípicos. El libro fue ilustrado por Pablo Elías, quien realizó unos personajes muy expresivos y eligió una gama de colores muy atractiva. También los dibujos tienen detalles interesantes para buscar y disfrutar.

El libro fue editado por Edelvives en la colección Ala Delta Roja, para primeros lectores. 

viernes, 23 de agosto de 2019

¡Pío! (¡Caramba, qué pollo!), de Fernando Rubio y Eugenia Nobati.

Esta es la historia de un pollito y su abuelo. El gallo le cuenta al pollito las novedades del corral. El pollito, sin más información que las palabras de su abuelo, empieza a imaginar, a darle "forma" en su cabeza a esas descripciones. El problema es que las descripciones de ese hermano recién nacido producen en la mente del pollito una figura deforme, fiera, espantosa, horripilante. ¿Se imaginan un pollo enorme, gris y con alas en la cabeza?


Se trata de un libro álbum porque las imágenes y el texto dialogan, se precisan mutuamente. El texto que propone Fernando Rubio es divertido y disparatado. Los dibujos de Eugenia Nobati son impresionantes. Vale remarcar una gran edición de Una Luna.  ¡Caramba, qué buen libro!

viernes, 11 de enero de 2019

Dragones o pajaritos, de Cecilia Pisos

"Dragones o pajaritos", escrito por Cecilia Pisos e ilustrado por Katana, es un libro de poemas para jugar.


Los poemas contienen personajes del subgénero maravilloso, situaciones absurdas y disparatadas. Asimismo, se utilizan diferentes recursos poéticos: comparaciones, rima, imágenes sensoriales, repeticiones. Poemas que han sido rotados para leer de otra manera, algunos "tan tan" y versos con números. Una linda y variada oferta poética que pueden aprovechar los primeros lectores y, por qué no, el que quiera jugar un rato con las palabras y dibujos.

Las ilustraciones de Katana también son lúdicas, por ejemplo, un dragón tiene cuerpo de tetera. Hay detalles para buscar y mirar. También es interesante que la ilustradora no haya utilizado la típica caricatura de pájaros y dragones que estamos acostumbrados a ver. Mostrar otros estilos estéticos es otro aporte para los lectores.

El libro fue editado por SM. Tiene imprenta mayúscula, una letra conocida y amiga para los que recién empiezan a leer solos.

sábado, 15 de septiembre de 2018

El viaje de Ida, de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes

Vamos a hablar de un libro muy bonito: El viaje de Ida y El viaje de Regreso, de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes. Sí, vamos a hablar de un solo libro, aunque tenga dos títulos porque tiene dos historias.

Esta es una historia de amor entre una tortuga y un tortugo, separados por la distancia. La tortuga, sin importar su andar tranquilo, decide ir en busca de su amor. El tortugo lo mismo. ¿Cuál sería el problema si los dos están enamorados del uno y del otro? El problema es que, como en todas las historias románticas, en donde no hay celular para mandarse un mensajito, hay desencuentros. Amor y desencuentro es una combinación que nunca falla.
 
¿Podrán encontrarse la tortuga Ida y el tortugo Regreso? Para saberlo hay que leer las dos historias, leer el libro de un lado y del otro. Y también mirar las ilustraciones de la misma forma. Porque el dibujo es el mismo pero dependiendo desde donde se lo mire, la cosa cambia.

El libro permite al lector casualmente este ir y volver para encontrar la historia completa, desde la perspectiva de los dos personajes. Como todo libro álbum, tanto texto como ilustración se deben articular bien para que funcione. Y eso está logrado.

El libro fue editado por Colihue.

jueves, 15 de febrero de 2018

El pueblo que no quería ser gris, de Beatriz Doumerc y Ayak Barnes

Un rey, un tirano, decide un día, así de la nada, que todo el pueblo pinte sus casas de color gris. Seguramente porque un pueblo oprimido tiene que ir a tono con esa opresión. Sin chistar, todo el pueblo acata la orden y las casas oscurecen con pinceladas de miedo y resignación. Pero uno de los súbditos ve una paloma de color rojo, azul y blanca (¿símbolo de la libertad, igualdad y fraternidad?) y decide, a pesar de la orden real, pintar su casa de esos colores. El rey, que todo lo sabe y todo lo ve, le pide a sus guardias que traigan a ese rebelde ante él. Es totalmente inaceptable que alguien siquiera ose contradecirlo. Sin embargo, ¿qué pasa si otros súbditos, animados por aquel rebelde, deciden hacer lo mismo? ¿Cómo hará un simple rey con unos pocos guardias para robarle la libertad a miles? ¿Cómo hace una minoría organizada para someter a una mayoría unida? La rebelión de este pueblo que no quería ser gris no es consciente, no hay un líder que los organice, simplemente un efecto contagio. Y la organización es importante. De todas formas, es interesante el final del cuento, pues en otros reinos empiezan a tener temor sobre lo que les puede suceder a ellos. El temor no se debe a los colores, claro que no, es perder autoridad frente a las masas. Porque si empiezan por elegir los colores de las casas, quién sabe hasta dónde pueden llegar.



Es un libro muy lindo para reflexionar sobre la libertad y la unión, que viene bien para cualquier momento de la vida.

El pueblo que no quería ser gris, de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes, fue editado por Colihue.

viernes, 9 de febrero de 2018

La mejor luna, de Liliana Bodoc

Esta es una historia sencilla contada de forma poética, en donde las palabras de la autora forman imágenes y sensaciones y donde Pedro, uno de los personajes, con sus colores, crea una luna para compartir. 



La luna es fuente de luz y de inspiración de poetas y en "La mejor luna", de Liliana Bodoc, se manifiesta de la misma manera. Aunque con una diferencia: el amor no ocurre bajo la luz de la luna, sino en ausencia de luna. Porque Melina, una gata manchada de negro, se pone triste cuando no ve la luna. Frente a este problema, y porque es su amigo, a Juan se le ocurre una idea para que Melina siempre tenga una luna para ver. Y es allí donde aparece Pedro y su luna pintada.

Si quieren compartir esta luna, que es la mejor luna, lean esta historia. Déjense deslumbrar.

En este libro, Liliana Bodoc plantea que los colores están para acercar lo que está lejos. Estoy segura de que es así, y también de que las expresiones artísticas nos acercan a las personas, nos hacen tenerlas siempre presentes.

jueves, 8 de febrero de 2018

El zoo de Joaquín, de Pablo Bernasconi

¿De qué se trata "El zoo de Joaquín"? Joaquín quiere ser inventor y se pone manos a la obra. Toma algunos cachivaches y fabrica diez animales para que le hagan compañía. 


En primer lugar, cabe aclarar algunas cosas. Cualquiera puede ser inventor, Homero Simpson lo demuestra en su competencia con Thomas Edison. No son las mejores creaciones, de hecho, la alarma "todo está bien" es irritante. Y hasta Roberto Arlt, un hombre muy inteligente, ha fracasado en su proyecto de hacer medias de caucho. Pero lo cierto es que cualquiera puede crear algo nuevo aunque después aparezca en la lista de los inventos más inútiles de todos los tiempos. Ser creativo es ser humano. 

Por otra parte, es importante tener en cuenta que los niños son muy creativos y muchos sueñan con ser inventores como Joaquín. Por eso, es muy triste cuando se pretende limitar la creatividad de un niño. 

Otra cosa que me parece que vale la pena tener en cuenta, que los chicos lo saben pero que los adultos se olvidan, es que cualquier cosa puede ser un juguete. Por ejemplo, una caja de cartón. Que los avances tecnológicos no nos hagan olvidar de que jugábamos con piedras a la payana.

Hechas estas aclaraciones, debo decir que el libro "El zoo de Joaquín", de Pablo Bernasconi, es un libro muy creativo, que permite desplegar la imaginación de sus lectores. Veamos. Los animales están hechos con objetos o con plantas de uso cotidiano. Por ejemplo, Joaquín crea un hipopótamo con un rallador. Asimismo, la narración tiene rima y juego de palabras, e ideas disparatadas, lo que demuestra su creatividad para contar una historia. Además, las imágenes son sumamente interesantes, fuera de lo común.


¿Qué hicimos con este libro tan lindo? Después de leer el libro, comentarlo, observar los detalles de las imágenes, los niños inventaron su propio animal. A su diseño le sacaron flechas para escribir de qué estaba hecho. También debían escribir y contar su idea, qué habían elegido y por qué. Pienso que quizás la consigna se podría hacer más amplia y habilitar otro tipo de inventos.

A otro niño, al que le leí el libro, se le ocurrió hacer un león con cajas de cartón de distintos tamaños, hilo sisal para la melena y tela para la cola. Algo más convencional. Pero sin dejar de ser una creación. Le gustaba construir cosas con cartón, veía una caja y la guardaba. Hizo espadas de cartón, casas de cartón, escenarios para sus juegos de cartón, teatrillos de cartón, un kiosco de cartón, en fin, con una caja de cartón, una tijera y una cinta de papel estaba feliz. Por eso, recomiendo guardar cajas, pedacitos de cartulina, tapitas, todas esas cosas que se suelen tirar, sirven. Como decían las abuelas "total, para tirar hay tiempo". 

Otra propuesta podría ser colocar objetos en una mesa y que esos objetos inspiren una creación. O pensar en algún problema y tratar de buscar la solución. Como verán, permite hacer muchas cosas.

No me gusta pensar la literatura en términos utilitarios, sin embargo hay libros que, además de la belleza de sus palabras, habilitan otras posibilidades y me parece que está bueno aprovecharlas.

viernes, 26 de enero de 2018

Canción decidida, de David Wapner

Antes de leer "Canción decidida", de David Wapner, se le puede preguntar a los chicos sobre diferencias y similitudes entre canciones y poesías. Seguramente, muchos harán mención a la rima porque están acostumbrados a leer y escuchar poemas con rimas. Es más, muchos cuando empiezan a escribir poesía utilizan diminutivos que les faciliten el trabajo. Y es lógico, cuando se empieza a escribir, se trata de imitar las estructuras conocidas. Por otra parte, no hay que dejar de tener en cuenta que el vocabulario activo está en desarrollo.

Volvamos a la canción de David Wapner. Es una canción que te cautiva, que te contagia la felicidad que tiene el personaje que quiere salir a los gritos a celebrar la vida. O por lo menos a mí me produce este efecto. Y me hace pensar en cuántas veces algunos adultos, por temor a las miradas desconcertantes, medimos las emociones en la calle como cantar, saltar de la alegría o gritar si se está contento por algo. 


Aquí la canción, antes de que continúe:

Canción decidida

Todos los días
apenas salga el sol
saldré a la calle
a gritarle al mundo
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
Aunque creo más prudente
dejar pasar unas horas:
saldré a las diez de la mañana
cuando todo el mundo está despierto
y va de un lado a otro
por aquella calle
a la cual saldré
y gritaré al mundo
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
Quizás convenga más
salir después del almuerzo
cuando la gente tiene
sus barrigas llenas
y está más predispuesta
a oírme gritar
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
En realidad esperaré hasta la tarde
cuando el sol está más bajo
y no afecta la digestión
de las multitudes
que pasean por la calle
en la cual estaré yo
diciendo con todo mi pecho
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
Ni de día ni de tarde:
no hay nada mejor que la noche
para salir a la calle
y susurrarle
a cada peatón
mientras regresa de su trabajo
y piensa en una rica cena
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.
Pero yo optaré por la madrugada
cuando no hay un alma en la calle,
todo el mundo duerme:
yo también duermo,
así que
mejor me quedo en la cama
y sueño
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.

Luego de leer esta canción, con un coro en el estribillo, se me ocurrió preguntarles a los niños si finalmente pudo transmitir el mensaje (sin hacer referencia específica de quién estaba hablando). La respuesta fue que no porque el personaje se quedó en su casa a dormir. Pero que a través de la canción, sí. Porque todos nosotros, los lectores, sabemos que (¿el autor?) es feliz. Es muy común que los niños en cuentos y novelas no puedan diferenciar narrador y autor. Eso está claro. No obstante, en este caso, es interesante lo que han pensado. Es una poesía que narra una historia y en esa historia no se concreta el deseo del protagonista. Pero ¿la poesía no expresa el sentimiento del autor? ¿Y si en vez de gritarlo a los cuatro vientos, escribió una canción?
Después surgieron otras reflexiones como "si uno es feliz no necesita decirlo, es feliz y punto", "a mí me gusta contar cuando estoy feliz, no sé si a todo el mundo..."

Luego, pensamos en todos los sentimientos que podía transmitir una poesía. Y se abrió el debate sobre si puede un poema provocar enojo. Algunos pensaron que las poesías solo existen para dejarte en un estado de belleza y que no se escriben para provocar sentimientos como el enojo. "Pero ¿si es una poesía de amor y la lee tu ex?", planteó uno. 

Sensaciones, reflexiones, de todo un poco nos dejó esta canción. Una canción decidida y maravillosa.

jueves, 25 de enero de 2018

Mundo al revés

Dos canciones cuentan cómo sería un mundo al revés, según sus creadores: "El reino del revés", de María Elena Walsh y "Érase una vez", de José Agustín Goytisolo. En el caso de Goytisolo su poesía fue musicalizada por Paco Ibáñez. Personalmente, prefiero la versión de Luis Pescetti.

Aquí las letras:

Érase una vez (o el lobito bueno)

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez,
cuando yo soñaba
un mundo al revés.

El reino del revés

Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.

Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés
Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés.

Me dijeron que en el reino del revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.

Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés
Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés.

Me dijeron que en el reino del revés
cabe un oso en una nuez
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.

Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés
Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés.

Me dijeron que en el reino del revés
hay un perro pekinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.

Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés
Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés.

Me dijeron que en el reino del revés
un señor llamado Andrés
tiene 1.530 chimpancés
que si miras no los ves.

Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés
Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés.

Me dijeron que en el reino del revés
una araña y un ciempiés
van montados al palacio del Marqués
en caballos de ajedrez.

Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés
Vamos a ver cómo es
El Reino del Revés.

En la letra de Goytisolo, los personajes prototípicos de los cuentos de hadas asumen otro rol. De hecho, hay dos versos que tienen dos formas de introducir la narración en los cuentos tradicionales: "érase una vez" y "había una vez". Hay versiones de estos cuentos que  juegan como lo hace el autor español, lo que nos permite hacer un trabajo interesante con ello. Por un lado, podemos preguntarles a los niños cómo suelen ser los personajes de esos cuentos, lo que nos lleva a desarrollar una descripción, y leer versiones en donde exista esa ruptura. Y en esos casos preguntar: ¿qué efecto trata de producir ese cambio?, ¿quiere provocar risa?, ¿por qué nos interesa saber otra versión de los hechos?, ¿siempre hay otra versión de los hechos?


La canción de María Elena Walsh se centra en lo absurdo. No obstante, hay cambios de roles como "que un ladrón es vigilante y otro es juez", lo que podría verse como una crítica social. A diferencia de Goytisolo, su mundo al revés no está planteado como un sueño. Es un Reino que tiene ciertas particularidades como puede tener cualquier mundo maravilloso.

Sobre esto se puede consultar a los niño acerca de cuál es su parte favorita de la canción. Un alumno me contestó que le gustaba la idea de que un oso quepa en una cáscara de nuez. De hecho, lo dibujó al oso durmiendo dentro de media cáscara (sin haber visto la tapa del libro). También les pregunté a los niños acerca de cómo se imaginan su mundo al revés. La primera respuesta fue: "en la escuela se juega y no se hace tarea ni se estudia". Luego, aparecieron otras cosas como caminar con las manos, etc. Lo interesante de estas canciones es que permiten jugar con palabras, oposiciones, imágenes. Y por sobre todas las cosas, plantearse la posibilidad de imaginar un mundo distinto.

martes, 23 de enero de 2018

¿Yo y mi gato?, de Satoshi Kitamura

Un recurso muy utilizado en la ficción es que una persona intercambie su cuerpo con otra o con otro ser vivo, lo que le permite ponerse literalmente en sus zapatos o en sus patas (siempre y cuando las tenga). En ¿Yo y mi gato?, de Satoshi Kitamura, un niño vive en el cuerpo de su gato y su gato vive en el cuerpo de su dueño. ¿Las razones? Una bruja lanza un hechizo para producir el efecto. Las primeras sensaciones que presentan los protagonistas de estos intercambios son las mismas en todos los casos: el extrañamiento que produce encontrarse en otro cuerpo y la dificultad de interactuar con otros. Porque, si todos te ven como un gato, todos esperan que hagas miau. El libro plantea estos problemas con un tono humorístico.

En este cuento, algo sobrenatural rompe con la lógica establecida, lo que tiene una explicación desde el principio, por eso no desconcierta al lector. Una explicación que se refuerza al final. Asimismo, la cantidad de ilustraciones de estilo japonés, ojos grandes, gestualidad muy expresiva, facilitan la comprensión de la historia. Por tal razón, considero que el libro es ideal para empezar a ver este tipo de narraciones que permiten a los pequeños lectores introducirse en el mundo de los fenómenos extraños, en relatos donde la identidad aparece como una preocupación (gran temática de la literatura universal).

 Además, lo interesante de este libro son todas las reflexiones que se pueden hacer. ¿La vida del gato es mejor porque no tiene que ir a la escuela?, ¿es mejor una vida sin responsabilidades?, ¿qué tengo en común y qué de distinto con otro ser vivo?, ¿qué me gusta de mi vida y de la vida del otro ser?, ¿y qué no me gusta? ¿puedo comprender cómo vive mi gato si mi cabeza sigue pensando como un ser humano?, ¿qué habrá sentido el gato al vivir con el cuerpo de un niño?, ¿habrá tenido el mismo desconcierto?, ¿podemos comprender a otra persona y a otro ser vivo?, ¿de qué manera?, ¿hace falta intercambiar cuerpos?, ¿qué pasaría si el hechizo durara por siempre?, ¿cambiará la relación que tiene el niño con la mascota a partir de lo sucedido?, ¿qué sucedería si intercambio con mi mascota? Como podrán ver, el libro permite realizar muchas preguntas, más allá de las típicas preguntas de comprensión e interpretación. Así que hay mucho ovillo para desenredar y con el que tejer.

martes, 29 de agosto de 2017

El último mago o Bilembambudín, de Elsa Bornemann

Vamos a recordar un clásico, una novela de Elsa Bornemann que ha maravillado a varias generaciones. Este es el típico libro que todo padre, madre, tío, tía, tutor o encargado (como se dice en el colegio) debe compartir con el niño o niña y decirle: "leete este que yo lo leí a tu edad y me encantó" o "te voy a leer este libro que me gustó mucho cuando era chico". Es un libro como la receta de la abuela/o. Nadie le dice que no a las especialidades de la abuela/o. Y estoy practicamente segura de que ningún niño o niña a los que les guste la aventura y mundos mágicos pueden negarse ante tan fascinante historia. Porque es cierto que, a veces, sucede que los chicos desprecian nuestros  gustos de la infancia como: "¿este grupo de música te gustaba?" clavándonos una daga en el corazón. No solo por la crítica estética y, seguramente, razonable, porque nos hacen sentir viejos, sin nada para aportar a las futuras generaciones, fuera de moda, out. Pero los clásicos son clásicos precisamente porque no tienen caducidad. Y es ahí cuando esta novela de Elsa Bornemann nos da una mano. "Tenías razón, en tu época también había buena literatura", "Mirá vos, vos también soñaste con un mundo mágico, también fuiste niño/a".


Si todavía no saben de qué se trata esta novela, a modo de simple resumen podemos decir que Aldana, una niña muy valiente, ha sido seleccionada por un mago para llevar a cabo una misión sumamente importante, a la que asiste en el lomo de un dragón, luego convertidos en zapatos tipo GPS. Hay un código que descifrar para llegar a la torre del rey loco. Durante todo el trayecto, Aldana se encontrará con los hijos de Jeremías, que son super atípicos. Mis preferidos: el hombre que se infla como un globo cuando se enoja y el que debe llevar paraguas todo el tiempo (¡pobre hombre!).

La novela está muy bien escrita, realmente te inserta en la aventura. Si hay algo que no me termina de convencer es que haya un mensaje muy marcado sobre la protección de la naturaleza. No es porque esté en contra de eso, por favor, no quiero que venga Greenpeace a quejarse. Simplemente que me gusta que algunas cosas las reponga el lector por sí mismo.

Una linda novela para compartir en familia, entre docentes y alumnos. Ayudemos a Aldana a compartir su historia, a compartir los escritos de Elsa y a nosotros mismos a compartir nuestros recuerdos de infancia.

jueves, 20 de julio de 2017

Abuela de trapo, de Ángeles Durini

Hay objetos que toman valor por sus poderes o por su procedencia. Muchas historias de la literatura se han ocupado de hablarnos de objetos mágicos o de "valor sentimental". Anillos, pulseras, collares, espejos, muebles, trajes, libros. En este caso, el objeto es un trapo. ¿Es mágico? No tiene ningún poder, salvo hacerle creer a esa niña, por sus manchas, por sus arrugas, y por la propia imaginación de ella, que es su abuela de trapo. ¿Tiene un valor sentimental? Ese trapo no perteneció a ningún miembro del árbol genealógico de la niña, pero ahí está su abuela. En una historia sencilla, Ángeles Durini nos recuerda que podemos jugar con las cosas, algo que solíamos hacer de niños. ¿Porque quién no le encontró una cara a una cosa?, ¿quién no jugó con algo tan simple como un trapo, una piedra, un  palito, una latita?
 
 
El libro forma parte de los nuevos libros de la colección de Cuentos del Chiribitil, de editorial Eudeba. Está ilustrado ni más ni menos que por Nine.

lunes, 10 de julio de 2017

Gajos de naranja, de Françoise Legendre

Después de la comida, cuando era adolescente, mi mamá, mi prima y yo solíamos comer una fruta de postre. Aquella situación tan cotidiana, se tornó especial con el pasar del tiempo. No era solo comer una fruta. Era la oportunidad para hablar entre nosotras. En esta historia ocurre algo parecido. Los gajos de naranja son lo que comparten Petra y su abuelo. En realidad, más que eso. Es el despertar de cada mañana, que tu abuelo te comparta un mordisco de sol y una sonrisa al abrir los ojos cada día. Y que te espere por la tarde, después de la escuela, bajo un olivo.


Un día, como ocurre en la vida, la cosas cambian. El abuelo se pone enfermo. No come nada. Petra le lleva un mordisco de sol, antes de que suba al cielo. Y dejo a propósito la ambigüedad, tal como en el libro.

La historia es muy sencilla pero no por eso deja de ser interesante. Es mirar lo cotidiano con otros ojos, con ojos de poeta y dejarse inundar por los sentidos (en todos sus sentidos).

Las ilustraciones que acompañan el texto pertenecen a Natali Fortier y fueron cuidadosamente trabajadas, con el respeto que merece una historia así.

El libro que tengo en mis manos fue editado por Tándem ediciones. Los invito a que este libro sea como un gajo de una naranja. Tal vez, para muchos pueda serlo.



domingo, 28 de mayo de 2017

Zoom, de Istvan Banyai

Conocí este libro en una materia que proponía realizar una investigación social. Estábamos hablando del recorte de la investigación y de que todo dependía dónde pusiéramos el foco y el zoom. Y creo que es lo que el libro propone, pensar en lo particular dentro de una totalidad. También, por supuesto,  jugar con las imágenes.

El libro de Istvan no tiene texto, solo ilustraciones. Ilustraciones que nos hacen formular anticipaciones ¿qué será esto que veo? O que nos hacen creer que estamos viendo algo y en realidad se trata de otra cosa. O decir: "efectivamente es una casa, pero de una maqueta". Para dejarnos llevar por la propuesta, recomiendo pasar las hojas despacito y sin apuro. ¿Qué nos hizo pensar eso que vimos? ¿Y qué era en realidad?, ¿cuánto tuve que mirar para saber realmente de qué se trataba? ¿Nos puede pasar esto en la vida cotidiana? Cuando miramos en la tele una escena, ¿no juzgaremos rápidamente si no conocemos el contexto?

El estilo de las ilustraciones me encantan, me hace acordar a revistas de otra época. Un libro que pueden disfrutar chicos y grandes. De esos que vale la pena tener.

Editado por Fondo de Cultura Económica

domingo, 23 de abril de 2017

El viento vuela cosas, de Martín Blasco

Esta vez les traigo una antología de cuentos de Martín Blasco disparatada y divertida. Y cuando digo disparatada es porque es muuuuy disparatada, ¿a quién se le ocurre hacer varios relatos sobre Norberto, un hombre muerto que sigue vivito y coleando? Y cuando afirmo que es un libro divertido es porque cada cuento, de los once que contiene el libro, te saca una sonrisa.


Lo interesante de esta antología es que cada historia tiene su encanto y su forma de contarse. Por ejemplo, Un león de incógnito es como una fábula, en la que hay una disputa entre dos animales distintos, uno más fuerte y otro más sabio. La historia de Norberto, a la que ya hice mención, se divide en varios pequeños relatos que se intercalan entre cuento y cuento. Bien podría tratarse de una tira cómica. Asimismo, algunos cuentos tienen una estructura similar a los tradicionales con un toque personal. Y hay personajes de distintas historias que se cruzan en un determinado momento.
El libro cuenta con las ilustraciones del conocido autor de historietas, Leo Arias, que le aportan muchísimo al tono que se plantea.

Considero que es un libro ideal para primeros lectores, para que lean solos y se entretengan.

El libro fue editado por Uranito.

domingo, 9 de abril de 2017

Sixto seis cenas, de Inga Moore

Sixto es un gato negro al que le gusta comer mucho. Aprovecha que los vecinos de la calle Mambrú no se conocen para tener seis dueños y seis cenas. Hasta que un día, todo se descubre.


Inga Moore toma la característica de los gatos, ese ir y venir por el vecindario más libremente que los perros y plantea un engaño intencionado y astuto de parte del animal, cuando en realidad es algo que simplemente podría pasar por cuestiones humanas. 

 ¡Cuidado, spoilers!

Es interesante que no haya una resolución predecible, los vecinos de la calle Mambrú no cambian su forma de ser a partir del gato y tampoco lo hace Sixto. La resolución del conflicto pasa por otro lado, por encontrar un lugar que sea cómodo para él.

Un aspecto recurrente en la estructura de los libros para primeros lectores es la enumeración. En este caso, cada casa de la calle Mambrú le da un trato y cuidado diferente a Sixto. El gato debe retener seis nombres y formas de comportamiento con tal de tener más cena. Sixto realmente hace un gran esfuerzo para ser glotón. No ocurre lo mismo en la otra calle, donde los vecinos se conocen más, donde Sixto es responsabilidad de toda la comunidad y consigue las seis cenas sin esfuerzo.

Claramente, el libro hace una crítica a la forma de vida de los humanos, no al engaño de Sixto. Apela a la vida comunitaria. También critica la idea de propiedad de las mascotas. Aunque a decir verdad, seis cenas no son muy saludables que digamos.

El libro cuenta con unas bellas ilustraciones de Moore y fue editado por Vincens Vives. En mi opinión, hubiese evitado poner actividades al final del libro.



lunes, 3 de abril de 2017

¿A qué sabe la luna?, de Michael Grejniec

Este libro me lo recomendó una lectora del blog. Está buenísimo, y también que me haya pasado el dato. Así que este post va dedicado a ella. Debo decir que me gustó tanto el libro que se lo recomendé a una amiga que tenía que hacer un regalo. Fue una grata sorpresa enterarme de que a esos niños se lo leen frecuentemente antes de dormir. Qué bueno es acertar con un regalo y mucho más si se trata de un libro.



Hablando de leer antes de dormir, esta historia es ideal para ese momento porque trata sobre la luna. He escuchado, quizás ustedes también, que muchas veces se pensó a la luna poéticamente como un gran queso porque sus cráteres son parecidos a los ojos de un queso gruyere. Si la luna fuera de queso, sabríamos el sabor que tiene. Un sabor rico para todos a los que nos gusta el queso, incluídos ratones. Y si leemos un libro de ciencias nos encontraremos con que algunas partes de la luna se las denomina "mares" y en ese caso si fueran realmente mares, también sería salada. Pero es imposible saber qué gusto tiene porque es una forma de decir. Habría que preguntarle a Neil Amstrong, si realmente puso un pie allí y le dio una probadita. 

La cuestión es que unos animales querían saber a qué sabe la luna, si es dulce o salada pero nadie por su cuenta podía alcanzarla. Entonces, decidieron hacer una torre animal. Si tuvieron éxito o no, no se los voy a decir. Lo importante es la idea de cooperación que aparece y la retahíla (en la mención de los animales). Otra cosa interesante es lo que sucede con el pez.

El libro fue editado por Kalandraka. Claramente, es un libro para soñar. 




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