Esta es la historia de un niño que debe sobrevivir a su nueva escuela.
La historia empieza así: "Yo no soy un tarugo. Ni un estúpido intergaláctico. Ni se me ponen los ojos llorosos, ni moqueo cuando me ocurre algo malo. Pero confieso que, cuando contemplé la deprimente ciénaga que iba a ser mi nueva clase, me eché a temblar. Sí. Definitivamente, me había convertido en un pupas". La traducción que leí es española, y como el término "pupas" no se utiliza en argentina, me puse a buscar su significado. Algunos dicen que es parecido a decir gafe, otros dicen que significa una persona que se queja demasiado. Creo que se aplica mejor la segunda opción. La cuestión es, en definitiva, que es un buen comienzo. Invita a seguir leyendo.
