viernes, 30 de septiembre de 2016

Los sueños del sapo, de Javier Villafañe

Los sapos también sueñan, o por lo menos el sapo de esta historia. Y no solo eso, planifica lo que va a soñar, recuerda lo que sueña y lo cuenta.

Aunque no seamos psicólogos como para interpretar sueños, es sabido que a todo el mundo le gusta escucharlos porque de alguna manera uno ingresa al inconsciente de otro, a su expresión de deseo, a una narración por momentos confusa, disparatada o simplemente rara. En este caso, Javier Villafañe cuenta los sueños del sapo con un lenguaje poético que atrae tanto a un auditorio de sapos como a los propios lectores. No hay nada mejor que un sueño muy bien contado.



El sapo sueña que es muchas cosas, y hace unas descripciones muy bellas y profundas sobre lo que significa ponerse en otros zapatos.

Por ejemplo, cuando soñó que era árbol dijo (...)"Creí que caminaba, pero era el otoño llevándome las hojas. Creí que lloraba, pero era la lluvia". (...)

Al contar el sueño, el sapo pone en palabras  y analiza sus deseos, lo que lo lleva a reafirmar su identidad y aceptarla como tal.

El libro es de Javier Villafañe y fue editado por Ediciones Colihue.

jueves, 15 de septiembre de 2016

La sorpresa de Nandi, de Eileen Browne

Nandi carga una cesta de frutas para llevarle a su amiga Tindi. Cuando pensábamos que la sorpresa se la llevaría Tindi, resultó que nos la llevamos nosotros.

Este libro álbum cuenta una historia sencilla, muy sencilla, pero no por eso se lee rápidamente. Además de leer las palabras, hay que leer las imágenes y observar cada detalle. El libro es jugoso como una pera de agua.

Por un lado tenemos, en texto, el pensamiento de Nandi mientras camina con su cesta sobre la cabeza y se pregunta constantemente qué fruto le gustará más a su amiga. Para cada fruto se utiliza una adjetivación diferente, y la repetición de la pregunta y retahíla facilita la lectura. Por otra parte, en la página de al lado, las imágenes muestran a un animal, distinto por vez, que se acerca a robar la fruta a la que se hace mención.

La pregunta del millón que uno puede hacerse es ¿se dará cuenta Nandi de lo que pasa? Nandi sigue su camino, no se detiene, pero debería darse cuenta de que su cesta perdió peso. ¿Qué dicen los gestos del personaje? ¿Qué dice su cuerpo?

Otro detalle interesante que se puede ver en el libro es la anticipación en cada página del animal que va a aparecer. Por ejemplo, se puede ver parte de la colita del mono, luego al mono con intenciones de robarse la banana; acto seguido el mono, efectivamente, roba la banana y en la página siguiente una cáscara de banana que vuela por los aires.  

También es agradable el escenario donde se desarrolla la historia, los colores elegidos, que hace que uno conozca el pueblo en el que viven los personajes y, a partir de ahí, saber un poco más de ellos.

Como dije anteriormente, es un libro con una historia sencilla y que a la vez te hace volver sobre las páginas para ir descubriendo cosas nuevas. La versión en español de este libro fue editada por ediciones Ekaré.

La autora Eileen Browne tiene otros libros sobre Nandi y Tindi que no sé si fueron traducidos al español. Tiene uno sobre una gallina que va a comer todas las mañanas y que un día no aparece, por lo que Nandi y Tindi se ponen a buscarla. En esa búsqueda, encuentran otros animales en el camino. 

Bueno, eso es todo por hoy. Me voy a comer una rica fruta.

lunes, 29 de agosto de 2016

Lobo Rojo y Caperucita Feroz, de Elsa Bornemann

Una versión de Caperucita Roja donde los roles se invierten. Caperucita con sus dientes de serruchito es mala, muy mala.

En el bosque de Zarzabalanda, los animales viven felices hasta que llega una niña para arruinarles la paz. Se trata de Caperucita Feroz, cazadora de lobos. A diferencia del cuento clásico, el mundo de los animales está separado del humano, y es la intromisión humana la que afecta la situación de equilibrio planteada en la introducción. Podría pensarse que hay una visión ecologista sobre la caza de animales.

Un pequeño lobo de Zarzabalanda, que debe ir a la casa de su abuelita, teme encontrarse con Caperucita Feroz. La madre del lobo advierte el riesgo y le da instrucciones para defenderse de la niña. El lobito se encuentra con Caperucita en el trayecto y, por miedo, elige otro camino. El protagonista de esta historia no es ingenuo ni desobediente, como lo es Caperucita en la versión clásica. Se da cuenta inmediatamente de lo que sucede. Si le sigue la corriente a Caperucita es para salvar a su abuela. Esta acción del lobito demuestra su valentía (de la que el propio lobo duda por sentir miedo de ir solo a la casa de su abuela).


Finalmente, gracias a su astucia y a la ayuda de otros lobos (en especial el zorrito negro que puede simbolizar la curiosidad y la desobediencia), sacan a Caperucita del bosque y la intimidan para que no vuelva. Se podría pensar que ante la falta de cuidado de la madre del lobo, la sociedad lobo acude al rescate del pequeño cuando lo necesita.

En el cuento hay referencias explícitas a la intertextualidad. "Una nena parecídisima a la Caperucita del viejo cuento que todos conocemos, sí, aunque parecida solamente porque también era una nena.. también usaba una graciosa caperuza para cubrir cabellos y espalda... y también acostumbraba atravesar los bosques... Pero mientras que la antigua Caperucita era buena como el pan, esta-la de nuestra historia- no, nada que ver. Lo cierto es que era una criatura mala, muuuy mala, remala, malísima, supermala, a la que-por supuesto-nada le encantaba más que hacer maldades". En otras versiones sobre Caperucita se trabaja desde la perspectiva del lobo, pero sobre la misma historia. Aquí se trata de otra niña, una muy parecida.

Algunas expresiones me gustaron mucho, como: "La nena se puso a reír y su risa era aguda y finita como picoteos de aguja de coser". También algunos elementos de comicidad por comparación como el grito de auxilio del lobo con un aullido: "Auuuuu... Auuuuu... Auuuu... xiii... lioooo..."

Las ilustraciones de Cynthia Orensztajn reflejan muy bien las expresiones de los personajes en cada escena y, si uno observa en detalle, puede ver al zorrito negro siguiendo a los personajes principales.

Muy buena elección de colores y de las ilustraciones para la tapa y contratapa. Anticipan pero no demasiado. Si uno observa la tapa no le produce tanto miedo, pero si observa la contratapa se da cuenta inmediatamente de que se trata de una Caperucita Feroz a la que hay que temer.

El libro editado por Alfaguara es precioso, acorde a una gran escritora como Elsa Bornemann.

viernes, 19 de agosto de 2016

Ratones de casa, de Oli y Natalia Colombo

Mientras una familia duerme, unos ratones muy simpáticos llegan en busca de comida.

Según el dicho, "cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta". En efecto, los ratones de esta historia preparan un festín en la cocina antes de que se despierte el gato. Para eso hace falta un poco de organización y entrenamiento, como muestran las ilustraciones. Claro, cuando aparece el gato con sus maullidos, la claridad y el canto del gallo, los ratones deben dejar la comilona y huir.


Esta es una historia sencilla, contada con rimas y repeticiones de palabras (la palabra final de una estrofa inicia la estrofa siguiente). Miren qué belleza:

"El cielo,
a nadie le engaña,
se abraza a la Tierra
sobre la montaña"

"La montaña,
con hilo muy fino,
subiendo y bajando
dibuja el camino".

El libro fue ilustrado por Natalia Colombo. Sus ilustraciones son encantadoras por sus colores vivos, pero sobre todo porque la artista cuida el detalle en la composición de cada personaje y de los escenarios (por ejemplo, en la ilustración de la tapa uno de los ratones va dormido dentro del auto). También se nota que hay mucho trabajo a mano.

Finalmente, debo decir que las ediciones de Kalandraka me dejan muy conforme por la calidad de papel y encuadernación. Toda la combinación (texto, ilustración y edición) hacen que la obra adquiera mucho valor.

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