viernes, 1 de febrero de 2019

Nueve ratas en busca de un cuento, de Verónica Sukaczer

"Ratón de biblioteca" es la expresión que se usa para hacer referencia a una persona que lee o estudia mucho. En este libro: "Nueve ratas en busca de un cuento", de Verónica Sukaczer, unas simpáticas ratitas se encuentran en una biblioteca para comer libros. Literal y metafóricamente. Esto es: comer páginas y leer historias. El problema de las ratas es que llega un nuevo gato a la biblioteca. Para evitar que el gato se coma a las ratas hay dos opciones: huir o establecer el mismo trato que tenían con el gato anterior: si las ratas le narran una buena historia al gato, este no comerá ninguna. ¿Sencillo, no? En una biblioteca hay muchas historias y muy buenas, pero el problema es que el gato bibliotecario ya las conoce todas. Entonces, no quedará otra que producir nuevas.

Este libro puede vincularse con el clásico "Las mil y una noches" y con "Historias a Fernández", de Ema Wolf, en el que narrar buenas historias es cuestión de vida o muerte. En el libro de Ema Wolf la narradora hace una reflexión acerca de la composición de la historia, si puede llegar a aburrir al gato o no entenderse, es decir, piensa en el destinatario, algo que todo escritor debe tener en su cabeza.

En cambio, el libro de Verónica Sukaczer pone atención en otro aspecto de la escritura. Las ratitas mientras escriben aprenden lo que es "la cocina de la escritura", aquellos debates que se hace uno mientras escribe: qué pasa si damos vuelta la oración, la necesidad de la reescritura, etc. Esto es sumamente interesante porque muchos chicos piensan que los escritores escriben de una sus libros. Y se molestan mucho cuando uno les pide que vuelvan a su historia para mejorarla. Frases como "me arruinaste la mañana", "Pero, ¿cuál es la nota?", las he escuchado bastante. También he escuchado resoplar y he visto caras de "qué ganas de molestar, por qué no me ponés la nota y ya". También está el que viene con la hoja a los dos segundos con una modificación minimalista de una palabra y dice "ya está".

Es cierto que no todos van a seguir la carrera de escritor, lo sé. Un alumno me lo dijo: "pero yo no quiero ser escritor". Y está perfecto. El tema pasa por aprender. No todos son así, debo decir que siempre hay un grupo que se toma el trabajo de reescribir por el placer de mejorar su historia. Cuando escuché cosas como "¿acá debo reponer el sujeto?" o "hice uno nuevo" y resulta que ese nuevo no es nuevo, es una reescritura sobre la idea que estaba dando vueltas en su cabeza, me llena de emoción. Y mucho más cuando un alumno o alumna se queda muy contento y satisfecho con el producto terminado y decide leerlo a la clase o mostrarlo a sus padres. Mi desafío es motivar a todos para que lo hagan y vivan esa experiencia.



Volviendo al libro, me parece que está muy bien elaborado el relato, que los personajes tienen identidad y que hay unos toques de humor que lo hacen muy agradable de leer. Creo que es un libro que va muy bien para chicos de 8 o 9 años en adelante, que puede ir combinado con el de Ema Wolf para establecer relaciones en la conversación literaria. Se podría hacer una actividad pidiendo un relato para ese gato o trabajar con ambos gatos (el de Sukaczer y el de Wolf) y escribir sobre cómo sería una charla sobre las historias que les narran.

Otra cosa importante es dialogar acerca de la unión entre el placer de la lectura y la escritura. El que quiere escribir debe leer mucho y el que lee mucho siempre tiene ganas de escribir algo (aunque no quiera dedicarse a la escritura, por supuesto).

El libro fue editado por Norma y las ilustraciones tan expresivas y acordes a la historia son de Cristian Bernardini

sábado, 12 de enero de 2019

MAX HELL, de Guillermo Hohn y Pablo Tambuscio 01 El planeta de Viernes

El año pasado trabajé con mis alumnos de quinto grado el subgénero ciencia ficción. Cuando empecé a ver qué material les podía ofrecer, tenía la intención de incorporar algún cómic, a modo de que la oferta sea amplia en temática y en tipologías de textos. Nada de lo que encontré en librerías me convenció, hasta que finalmente utilicé una pequeña historia de Moebius de un libro que tenía en mi casa. El otro día fui a una librería a chusmear las novedades y me encontré con esta historia: Max Hell, de Guillermo Hohn (guión) y Pablo Tambuscio (dibujo y color), editada por Pictus. No sé qué grado tendré este año ni qué temas trabajaré pero la curiosidad pudo conmigo y lo compré.


El cómic trata sobre viajes en el espacio. Los tripulantes de la nave son: un hombre, una mujer, un robot y un niño, es decir, todos los personajes necesarios para una historia de aventuras intergalácticas. El personaje infantil es el aglutinador. Permite lograr empatía con los lectores destinatarios, hace de puente entre los niños y un mundo absolutamente distinto propio de la ciencia ficción y, además, es el personaje que carece de la prudencia necesaria para toda aventura. 

En la primera historia, porque hay más aventuras de los mismos personajes, ocurren las cosas típicas: problemas con la nave, descenso  en otro planeta que tiene seres extraños y peligrosos. Hay algunas referencias notables a otras ficciones del género en lo que respecta a cumplir una misión en pos de la justicia dentro de la galaxia, el robot que se queja de tener que cumplir siempre las tareas. Y en cierto sentido el extraterrestre "viernes" me hace acordar al adorable Mooncake de la serie "Final Space". Todo esto demuestra que los autores conocen del subgénero. Parece algo que cae de maduro pero no siempre lo es. Y hace que la historia se lea a la velocidad de la estrella US708 y uno quiera otro número ya. Así que si son padres, tutores o encargados de niños y quieren que lean mucho, les digo que seguro se enganchan. Espero próximamente leer el segundo número y comentarlo.

viernes, 11 de enero de 2019

Dragones o pajaritos, de Cecilia Pisos

"Dragones o pajaritos", escrito por Cecilia Pisos e ilustrado por Katana, es un libro de poemas para jugar.


Los poemas contienen personajes del subgénero maravilloso, situaciones absurdas y disparatadas. Asimismo, se utilizan diferentes recursos poéticos: comparaciones, rima, imágenes sensoriales, repeticiones. Poemas que han sido rotados para leer de otra manera, algunos "tan tan" y versos con números. Una linda y variada oferta poética que pueden aprovechar los primeros lectores y, por qué no, el que quiera jugar un rato con las palabras y dibujos.

Las ilustraciones de Katana también son lúdicas, por ejemplo, un dragón tiene cuerpo de tetera. Hay detalles para buscar y mirar. También es interesante que la ilustradora no haya utilizado la típica caricatura de pájaros y dragones que estamos acostumbrados a ver. Mostrar otros estilos estéticos es otro aporte para los lectores.

El libro fue editado por SM. Tiene imprenta mayúscula, una letra conocida y amiga para los que recién empiezan a leer solos.

martes, 8 de enero de 2019

Hoyos, de Louis Sachar

Me parece oportuno recomendar esta novela en épocas de debate acerca de bajar la edad de imputabilidad. ¿Por qué? Porque  "Hoyos", de Louis Sachar, es una crítica al sistema, a ese sistema que ve un peligro en un joven pobre.

Stanley Yelnats es acusado de haber robado unas zapatillas. El juez le da a elegir entre ir a la cárcel o ir al "campamento de lago verde". "Stanley venía de una familia pobre. Nunca había ido de campamento". Y agregaría que Stanley no tuvo padres que pagaran una multa, una tercera opción a la que siempre recurren jóvenes de "buenas familias". Porque la "mano dura" es para los pobres.

Un par de zapatillas, solo un par de zapatillas, llevan a Stanley a un campamento de "reinserción" llamado lago verde que, irónicamente, no tiene un lago, más bien se trata de un conjunto de tierra seca, sol fuerte y hoyos. Hoyos que son cavados por los propios chicos que están ahí con el fin de que "mejoren". Porque en la vida puede ser muy útil estar todo el día cavando pozos hasta que las manos se ampollen y la garganta se seque. Ahora bien, si esto les pareció un delirio y, espero que les parezca, la cosa se pone más irónica todavía. Los chicos no cavan pozos por falta de ideas acerca de la educación que merecen, cavan pozos porque hay un tesoro y se necesita mano de obra barata para buscarlo. El tesoro no tiene como destino sumar fondos a la educación y recreación de los jóvenes, claro que no. Debe servir para llenar los bolsillos de quienes los tienen ahí. Los chicos hacen un trabajo sin saber realmente su objetivo.

Sé que hay una película basada en esta novela pero todavía no la vi. Supongo que en breve lo haré, y haré un comentario. Sin embargo, como suelo decir, siempre hay que empezar por la versión libro.

El libro fue editado por SM y pertenece a la colección de más de 12 años. Me parece que está bien esa sugerencia, es para los chicos más grandes. Es raro pensar que, en su mayoría, los lectores de esta novela tienen unos pocos años de diferencia con respecto a los chicos que el Estado quiere tratar como adultos. Chicos que no tienen oportunidades de acceder a la literatura, al arte, a los deportes, en fin, a muchas cosas. Y que si las tuvieran su vida sería de otra manera.

Los jóvenes no son peligrosos, peligrosos son aquellos que les quitan sus derechos y los que los quieren considerar como adultos.

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