viernes, 12 de enero de 2018

Coco, película animada (2017)

Miguel es un niño mexicano que integra una familia en la que está prohibido tocar música. La razón de ese impedimento está basada en que su tatarabuelo fue músico y por salir de gira, abandonó a su esposa y a su pequeña hija Coco. Para los Rivera, la familia es lo más importante, por eso todos trabajan en un negocio familiar y evitan la tentación de hacer música, como si la música se tratara de un canto de sirena que arrastra a las personas hacia las profundidades del egoísmo.

A Miguel le encanta la música, admira al guitarrista Ernesto de la Cruz, ídolo popular. El día de los muertos y, a pesar de las reglas familiares, Miguelito tiene la posibilidad de presentarse en un show de talentos. Pero ser músico en una familia donde el pasado no ha sido resuelto, lo lleva a atravesar una serie de complicaciones, tanto en la tierra de los vivos como de los muertos.


La película tiene unos dibujos excelentes, destacándose el personaje de Coco, tan entrañable. La paleta de colores es acorde a lo que es la cultura mexicana, viva, llena de pasión. 

Creo que además de la forma de contar la historia y su estética, cabe rescatar lo magnífico que es que Disney y Pixar hayan hecho una película que muestra la cultura mexicana, sobre todos en estos tiempos.

miércoles, 10 de enero de 2018

Preguntas

Antiguamente, la escuela era un lugar donde todas las preguntas tenían respuestas. Los maestros elaboraban preguntas que los chicos no se habían hecho y les daban las respuestas, para después hacer la pregunta y obtener aquella respuesta memorizada. Eso significaba que los alumnos habían aprendido.

¿Y las preguntas que suelen hacer los chicos?, ¿y aprender a formular preguntas? ¿Y las preguntas que tienen varias respuestas?, ¿y las preguntas que no tienen respuesta? ¿Y las preguntas poéticas?

Mi propuesta para tercer grado fue leer lo siguiente:

En primer lugar, el libro Las preguntas, de Pablo Neruda que pertenece a la colección Los morochitos de Ediciones Colihue. Es un pequeño libro de bolsillo con una selección de algunas de las tantas preguntas que ha formulado Pablo Neruda.


 Luego, leí:

Canción de las preguntas, de José Sebastián Tallón

¿Por qué no puedo acordarme
del instante en que me duermo?
¿Por qué nadie puede estar
sin pensar nada un momento?

¿Por qué, si no sé qué dice
la música, la comprendo?
¿Quién vio crecer una planta?
¿A qué altura empieza el cielo?

¿Por qué a veces necesito
recordar algo y no puedo,
y después, cuando me olvido
que lo olvidé, lo recuerdo?

De qué color es la luna
¿Por qué no hay ángeles negros?
¿Por qué no puedo correr
cuando me corren en sueños?

¿Por qué hay gallinas que cantan
como los gallos? ¿Y es cierto
que hay relojes que se paran
cuando mueren sus dueños?

Y el pelo, ¿cómo nos crece?
¿por cuál de sus dos extremos?
Y los peces, cuando duermen,
¿tienen los ojos abiertos?

¿Por qué decimos con jota
mojca, rajgo, mujgo, frejco?
Y el gato, ¿sabe que es él
cuando se ve en el espejo?

¿Y sabe alguien en dónde,
y cómo y cuándo, vivieron
los treinta y dos abuelitos
de sus ocho bisabuelos?

¿Y podrá decir, quien pueda,
contestar a todo esto,
por qué en los días de lluvia
me siento un poco más bueno,

y lo que piensan las vacas
que rumian en el silencio
del atardecer, echadas
y tristes, mirando lejos?

Fue interesante ver cómo algunos niños intentaban responder las preguntas. ¿Será que el dispositivo escuela de responder lo que el maestro pregunta todavía está muy vigente?, ¿será que los seres humanos tratamos de dar respuesta a toda pregunta que se nos presenta?

Para finalizar la actividad del día, les pedí que pensaran sus propias preguntas.

Aquí comparto algunas de ellas:

¿Por qué existe el pasado y el futuro y no es todo presente?
¿Por qué no existen las ilusiones?
¿Por qué tenemos pensamientos buenos y malos?
¿Cómo nacieron las palabras?
¿Por qué hay muchos idiomas diferentes?
¿Por qué me hablo a mí mismo?

Yo me pregunto y les pregunto: ¿por qué muchas veces molestan las preguntas poéticas, filosóficas que tienen los niños?

lunes, 8 de enero de 2018

Pesca de palabras

Muchos creen que cuando los niños llegan a la escuela, su principal deseo es aprender a leer y escribir para poder ampliar sus horizontes, integrarse a la comunidad. Y no están equivocados. Es así. Sin embargo, el proceso de alfabetización inicial es costoso, requiere mucho de quien va a ser alfabetizado y hay veces que los alumnos, por razones de la vida, se encuentran atravesando  problemas que hacen que esta ardua tarea parezca imposible. Es ahí cuando la maestra tiene que buscar estrategias para enseñar, acompañar y contener al niño. 

Un alumno me decía: "soy malísimo", "no puedo", "leelo vos". Entonces, le propuse un juego que le gustó mucho: la pesca de palabras. Es básicamente una versión del Pesca Magic alfabetizadora. 



Para confeccionar el juego se necesita: cartulinas de colores, un palito, hilo, clips de metal y un imán (se puede sacar de la heladera, de alguna rotisería)

El niño pesca y lee la palabra. Tan simple como eso. Los peces son de distintos colores y cada color representa una dificultad. Por ejemplo, leer CAMINO es mucho más sencillo que leer MOSQUITO. 

El niño que decía "soy malísimo" pudo leer todas las palabras. Lo mejor del juego es que ganar se trata de ganar confianza.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Recorrido lector con Roald Dahl (El superzorro, El cocodrilo enorme y ¡qué asco de bichos!)

La propuesta es leer dos libros de Roald Dahl que tratan sobre la relación entre  humanos y animales. En esta pequeña selección hay variedad de géneros literarios.

Por un lado, El superzorro, una novela corta sobre un zorro que roba animales de granja. Cansados de sus pérdidas, tres granjeros deciden matar al zorro. El zorro ideará un plan para proveer a su familia y al resto de los animales subterráneos. ¿Podrá ganarle un zorro viejo a tres granjeros llamados Benito, Buñuelo y Bufón? No quiero prejuzgar, a nadie le gusta hacerlo, pero con esos nombres apostaría por el zorro.



El cododrilo enorme es un cuento sobre un cocodrilo que quiere comerse a un niño rollizo y jugoso porque, claro, los peces no sirven para darse una panzada. El problema es que si los niños lo ven, van a salir corriendo. Entonces, el cocodrilo enorme tiene que idear un plan.

Mientras va en camino a buscar al niño, el cocodrilo canta cosas por el estilo:

"Voy a buscar a un niño
para mi desayuno.
Podrás oír como crujen
sus huesos uno a uno"
 

Lo más importante es que se encuentra con otros animales por el camino que se preocupan por los niños. ¿Podrá cocodrilo enorme comerse uno, dos, tres, cuatro niños? 


Y para finalizar, ¡Qué asco de bichos!, nueve poesías que narran historias sobre animales y seres humanos. Mi preferida es la historia del cerdo que no quiere ser tocino. ¿Serán los cerdos más inteligentes que los seres humanos? Con humor y sin reparos, al estilo Cuentos en verso para niños perversos, cerramos este recorrido.

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