sábado, 30 de julio de 2022

Enseñar literatura en la escuela primaria - Primera parte

Hay varias formas de abordar la literatura en la escuela primaria que me preocupan. Me preocupan porque dejan de lado el verdadero propósito de enseñar literatura en la escuela. Es como si leyéramos un problema matemático para sumar figuritas y terminamos discutiendo si está bien o mal que Juancito tenga tantas figuritas o cómo se fabrican las figuritas y nos terminamos olvidando de enseñar a leer un problema matemático y a resolverlo.

Aspectos:

1. Enseñar valores. Algunas editoriales traen en el catálogo una sección para mostrar qué valor se puede encontrar en el libro: solidaridad, sinceridad, responsabilidad... Según este punto, los docentes que somos mediadores deberíamos elegir los libros de acuerdo al valor que le queramos transmitir a nuestros alumnos. Aclaro que podemos trabajar Formación Ética y Ciudadana con distintos tipos de textos: noticias, folletos, ensayos. Si usamos la literatura al servicio de... no estaríamos enseñando literatura, estaríamos trabajando otra área. Recordemos que en la librería hay un sector  voluminoso de libros de autoayuda o de espiritualidad y otro de literatura universal, entre otras clasificaciones.

2. Placer. Como muchas personas sufrieron el modo en el que le enseñaron literatura en su escuela primaria quieren hacer todo lo contrario porque "hay que formar lectores y estos lectores tienen que sentir placer con lo que leen". Es imposible, disculpen que les diga, pero es imposible que a todos los niños le guste el mismo libro. ¿Nunca les pasó recomendar un libro que les pareció maravilloso  y que para esa persona no sea de su agrado? La apreciación del arte es subjetiva, cada cual hace su lectura y lo que nosotros consideramos placentero no necesariamente lo va a ser para otro. Uno recomienda, después lo que pasa con eso no lo puede manejar. Ahora bien, vamos a suponer que logramos que a todo el grado le guste ese libro. Genial. Pero ¿estamos enseñando literatura?

3. Comprensión. Tenemos que leer literatura porque "los niños no comprenden lo que leen". Y como la literatura tiene un lenguaje menos transparente y es un texto más amigable, va a fortalecer este aspecto. Entonces, algunos docentes luego de leer hacen preguntas como: ¿cuál es el personaje principal?, ¿cuáles son los personajes secundarios? , ¿qué quiso decir tal personaje?, ¿qué significa tal palabra? Preguntas de este tipo o similares podríamos hacer con cualquier texto y a aún así no estaríamos enseñando literatura. La comprensión es importante, de hecho para hacer análisis de medios debo comprender las noticias que leo, ahora por sí sola no es suficiente. 

4. Pequeños escritores. Hay dos frases que suelen escucharse mucho: "para escribir bien hay que leer mucho", "de tanto leer va a escribir sin faltas de ortografía". Si fuera así, por todo lo que he leído debería ser una escritora de best seller. Pero lamentablemente no. Si bien son actividades que van asociadas, no necesariamente una cosa lleva a la otra. Además hay que trabajar ese link, hay que analizar las características de un género, analizar los recursos estéticos ofrecidos y saberlos usar en nuestras propias escrituras. A revisar un texto se enseña, no se va a lograr con la simple consigna de cambiar el final de la historia. Encima cambiar un final tiene su grado de complejidad porque se debe mantener la voz narrativa, el tiempo verbal, entender a los personajes, el conflicto, los distintos tipos de finales que puede haber en una obra, lograr que el final sea contundente pero que no termine de forma abrupta. 

5. Ir a la biblioteca. Hay escuelas que tienen el espacio de biblioteca incluso con un horario para cada grado. Si ese momento sirve para fichar libros y llevarlos de paseo a casa no tiene sentido. Para que sea un espacio valioso, los niños deben tener el suficiente tiempo para hojear los libros, pedir recomendaciones, comentar los textos con otros. ¿Por qué elige un libro un niño o niña? ¿Cuál es el criterio? ¿Cómo elegimos nosotros mismos lo que leemos? En mi caso personal, suelo leer libros de algún autor o autora que conozco porque sé que me gusta su prosa o de alguna editorial específica porque sé que editan buen material. También suelo leer por recomendación de otros lectores, porque me interesa lo que dice la contratapa, porque leo artículos de especialistas sobre algunos libros, porque voy a librerías en las que hay libreros que realmente saben sobre lo que venden. Estos criterios se fueron construyendo a lo largo de mi vida, no surgieron de la nada. Por tanto, tenemos que guiar a que los chicos puedan crear sus propios criterios de selección.

6. Novelas históricas. Otra finalidad es enseñar historia a través de la literatura. No está mal elegir ese género si nos centramos en enseñar narrativa histórica. Para enseñar historia, hay textos de historia. 

7. La literatura en un pedestal. Entiendo que a la literatura le costó gran trabajo ser aceptada como parte del contenido a enseñar porque antes era considerada una pérdida de tiempo. Pero no es superior a otra rama del arte. Por eso, sería bueno que no se le dé más entidad a un libro que a una película. Es como si lo escrito tuviera más peso. Entonces los niños pueden consumir cualquier cosa en la tele, pero ojo con lo que leen. 

8. Cantidad vs calidad. La escuela debe ser un lugar que oferte muchas y diversas experiencias. Aun así, a veces hay que aceptar que no se puede trabajar todo a las apuradas. Se pueden leer diez cuentos y que no sea un trabajo significativo o  tres y que sea de una gran riqueza. Hay seminarios o encuentros de lectura para leer una novela. Tampoco la cantidad de letras es un principio válido para elegir un libro. Podemos leer un libro álbum, un libro de poesías, un cómic y que sea una experiencia maravillosa. Con esto quiero decir que en nuestra planificación contemplemos darle suficiente tiempo a la enseñanza de literatura y el tiempo suficiente para cada obra que decidamos leer.

9. No ofrecer la voz del docente. La escuela es el lugar donde se lee de un modo distinto que en casa. Cuando uno está en su casa lee hasta la página o capítulo que se le antoja, tirado en la cama o sillón, en silencio. En la escuela se suele leer en voz alta -para controlar la lectura y atención del niño o niña- y hasta determinado capítulo para que vayamos todos a la par. La gran ventaja es la misma que tiene un cine. En el cine compartimos nuestras emociones con seres desconocidos, escuchamos su risa, vemos lagrimear a otros en la parte emotiva, comerse las uñas en el suspenso, comentar por lo bajo alguna cosita. En la escuela podemos lograr lo mismo. Por un momento, el docente presta su voz -que debe leer con la mejor interpretación actoral que le salga- y los alumnos se meten en el mundo propuesto y ríen, protestan, hacen sus comentarios y comparten todo lo espontáneo de una obra. Además ¿a quién no le gusta que le lean?

10. Los clásicos reversionados hasta en la sopa. Hay que leer a los clásicos porque forman parte de la cultura popular. Pero tampoco hay que abusar de ellos. Hay veces que los mismos pequeños dicen: "otra vez Caperucita" o "este cuento ya lo conozco". No puedo dar cifras pero la mayor parte de los manuales de cualquier grado vienen con un cuento maravilloso y una leyenda. De todas formas prefiero las reversiones que las adaptaciones infantilizadas de ciertos clásicos. Tienen toda la vida para leer la versión original de "La metamorfosis",  de Franz Kafka, no vale la pena adaptarlo para que lo lean niños. Porque hay veces que aparece "La metamorfosis de Franz Kafka versión Pirulo" y empieza con "Había una vez un señor llamado... que se convirtió en... Finalmente volvió a la normalidad..." Y bueno leíste algo que se llama igual pero no leíste esa novela. Entonces hay personas que creen toda su vida que conocen la historia de Tarzán o de Robin Hood -las obras originales son magníficas- y la verdad que leyeron versiones lavadas de la original.

¿Y entonces, qué y cómo leemos en la escuela?

Continuará...

sábado, 21 de agosto de 2021

Enseñar a través del Zoom, Classroom y Edmodo

En el 2020 tuvimos solo dos semanas de clases de forma presencial. Y todo lo que había preparado para ese año tuvo que ser puesto a revisión. Es que enseñar en la virtualidad requiere repensar las situaciones didácticas. Mi desafío, como el de muchos otros docentes, era enseñar y contener a mis alumnos en un contexto difícil para todos (incluso para mí). A pesar de todas las dificultades, pudimos hacer muchas cosas maravillosas. Lo bueno de ser docente es que es una tarea creativa.

En el programa "Cada cual con su librito", de Celeste Nicolao, junto a otros colegas, cuento algunas experiencias:

 


 Algunas producciones del año pasado:

-Elaboración de audiolibros. La voz del docente tiene que estar presente, leerles es fundamental.

-Con los chicos, a través del dictado a la maestra por Zoom, hicimos un guion para dos programas de radio. Un programa contenía radioteatro y el otro noticias. También crearon la publicidad de productos futuristas. La maestra de música les enseñó a componer las cortinas musicales, jingles y elegir música incidental para la obra.

- Escritura colectiva en formato de comentario de Edmodo.

- Grabación de una obra de teatro por Zoom, usando de fondo la cordillera de los Andes. (Era sobre San Martín).

- Escritura de poemas (utilización de música instrumental como fuente de inspiración), acrósticos, grafigramas. Grabación de poemas leídos por los alumnos (a partir de la selección que ellos hacían de poemas que les daba).

-Recomendaciones de libros.

viernes, 26 de febrero de 2021

La red del miedo, de Carolina Tosi

Me encanta la ciencia ficción y en especial las distopías. ¿Por qué distopías y no utopías? Me gusta que una historia contenga una mirada crítica sobre la sociedad. Pensar en una distopía es plantear qué podría llegar a pasar si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, cómo podría reaccionar la sociedad en un contexto determinado. En "La red del miedo", de Carolina Tosi, nos encontramos con un escenario orwelliano. La Tierra tembló y para que los humanos sobrevivan todos se fueron a vivir bajo tierra. Como cada escotilla está alejada de otra, las familias se conectan con otros humanos mediante la red. Toda la socialización secundaria es virtual. ¿Les suena? Bueno, pero esto no es todo. Si bien es cierto que la Tierra sucumbió, eso no quiere decir que no sea posible vivir en la superficie. El gobierno se aprovecha del miedo de sus ciudadanos para mantener a la población aislada y controlada. El famoso divide y reinarás.


 

Esta novela es muy atrapante, se lee a velocidad de la luz. Podemos realizar muchas conexiones con otras obras. Por ejemplo, con "Visiones del futuro", de Darío Levin, una novela en la que se presenta una maquinaria de control social muy amenazante. Y con un cuento de Esteban Valentino que se llama "El hombre que mira", que refiere a la misma temática. También se puede hacer una vinculación con "Adoradores de robots", de Bruno Bazerque, que  toma como escenario un futuro distópico, pero que a diferencia de las otras obras, no hay un poder centralizado, diversos grupos intentan reconstruir la sociedad bajo sus propias premisas.

Asimismo, la lectura de esta novela se puede asociar con la película Wall E (2008) y por qué no al mismísimo Platón y su alegoría de la caverna.

"La red del miedo", de Carolina Tosi, tiene ilustraciones de Pablo Zerda y fue editada por Edebé.


lunes, 25 de enero de 2021

A mover los pies, de Didi Grau

Soy maestra y me encanta regalar libros. Hace un año y pico nació la hija de una gran maestra de música y pensé en que estaba bueno confluir esas dos pasiones: la literatura y la música. Así fue como decidí que este libro podía ser un buen regalo. Sumado a esto, "A mover los pies", de Didi Grau, tiene otra vertiente del arte a considerar: unas magníficas ilustraciones realizadas por Natalia Colombo. 

¿Qué más se puede pedir? El libro tiene un formato amigable para los primerísimos lectores. Se lo puede manipular fácil porque es un cuadrado de 15x15 en cartoné, material ideal, súper resistente.


 

¿Querés más? Te doy más. Bueno, yo no, el libro. La historia tiene rimas, insectos, números e instrumentos musicales. A medida que pasamos las páginas se van sumando nuevos insectos y nuevos instrumentos para formar una gran orquesta. 


Otro aspecto importante que quiero resaltar de este libro es el uso correcto del lenguaje. No porque sean niños pequeños vamos a dejar de usar adjetivos como fornidos, verbos como rasguear. La guitarra se rasguea, entonces usemos esa palabra. Si los niños están aprendiendo a hablar, qué mejor que llamar las cosas como corresponde. Total, las imágenes ayudan a entender.


A la pequeña le gustó mucho su regalo. Y me alegra que así sea. No hay que esperar para introducir a los niños en el mundo de la literatura. Hay que empezar temprano a armar su biblioteca.


Otros libros de esta colección Charitos, editado por Ojoreja/Pehuén son:

Casamiento en la cocina

Rueda ovillo de lana


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