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viernes, 9 de febrero de 2018

La mejor luna, de Liliana Bodoc

Esta es una historia sencilla contada de forma poética, en donde las palabras de la autora forman imágenes y sensaciones y donde Pedro, uno de los personajes, con sus colores, crea una luna para compartir. 



La luna es fuente de luz y de inspiración de poetas y en "La mejor luna", de Liliana Bodoc, se manifiesta de la misma manera. Aunque con una diferencia: el amor no ocurre bajo la luz de la luna, sino en ausencia de luna. Porque Melina, una gata manchada de negro, se pone triste cuando no ve la luna. Frente a este problema, y porque es su amigo, a Juan se le ocurre una idea para que Melina siempre tenga una luna para ver. Y es allí donde aparece Pedro y su luna pintada.

Si quieren compartir esta luna, que es la mejor luna, lean esta historia. Déjense deslumbrar.

En este libro, Liliana Bodoc plantea que los colores están para acercar lo que está lejos. Estoy segura de que es así, y también de que las expresiones artísticas nos acercan a las personas, nos hacen tenerlas siempre presentes.

jueves, 10 de marzo de 2016

Cuando San Pedro viajó en tren, de Liliana Bodoc

La primera vez que Nicanor viajó en tren fue para dejar San Pedro. Pero no es fácil dejar al río, los campos y amaneceres. Mucho menos, a los amigos.

Liliana Bodoc nos cuenta una historia sencilla con las palabras adecuadas. Nos hace viajar en ese tren junto a Nicanor. Recorrer cada vagón, San Pedro. Nos hace entender al niño. 



Las ilustraciones de Valeria Docampo son bellísimas y no solo acompañan al texto, lo complementan. Hay partes de la historia que están solo ahí, en los dibujos.

Confieso que este libro me llenó de nostalgia. A mí me pasó lo que le pasó a Nicanor, a los 8 años. Cuando nos mudamos de Pérez (Santa Fe) fue triste. Pero después volvimos en las vacaciones. Y cada despedida fue amarga, sí, pero cada regreso, maravilloso. 




miércoles, 9 de marzo de 2016

El espejo africano, de Liliana Bodoc

Varias historias se entrelazan en un espejo enmarcado en ébano.

Todo comienza en África, a fines del siglo 18. Observen un fragmento inicial y díganme si no los transporta a ese lugar:

"La costumbre de cargar cestos en la cabeza los mantenía erguidos. Y con el pensamiento más cerca del cielo que de los pies.
Era una aldea con pocos habitantes, donde cada uno hacía su parte del trabajo y tenía su lugar en las danzas. Aquellas personas conocían la diferencia entre un fuego sagrado y un fuego familiar donde asar alimentos. Separaban sin dificultad las plantas benéficas de las maliciosas; aceptaban las lluvias y las sequías. Y cuando se tendían a descansar, eran capaces de reconocer cientos de formas en las nubes."
Allí, en ese lugar, unos hombres capturan a una niña pequeña para venderla como esclava. La escena es violenta y a la vez está contada de una forma poética, lo que acentúa la angustia que siente el lector por lo que sucede.

A Atima Imaoma solo le queda el espejo que hizo su padre para su madre. Solo eso. Ni siquiera recuerda su nombre.



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