jueves, 19 de julio de 2018

El complot de Las Flores, de Andrea Ferrari

Cuando leí la novela, inmediatamente hice una asociación con "La grande séduction" (2003), la brillante pelícua de Jean-François Pouliot. La comedia canadiense cuenta la historia de un pueblo que está cansado de vivir del seguro de desempleo, que  necesita "seducir" a un médico para que se quede a vivir allí y así poder instalar una fábrica. En "El complot de Las Flores", de Andrea Ferrari, sucede algo parecido, a unos cuantos kilómetros de Ste-Marie-La-Mauderne, en Argentina, un pueblo necesita salvarse.

La novela fue publicada en el año 2003, en un contexto en el que los pueblos de Argentina fueron golpeados por la crisis económica, social y política del 2001. Un pueblo sin trabajo es un pueblo que se vacía, que envejece, que se vuelve "fantasma", que desaparece. Para evitar esto, quienes vivieron toda su vida en ese lugar, deciden convertir el pueblo en un destino turístico. El problema es que se necesita una carretera para que lleguen los turistas. Es así como el pueblo tiene que encontrar una entrada para los turistas, una entrada económica, una salida. 


Los gobernantes, como suele ocurrir en esos casos, no ayudan. Solo queda como esperanza la posibilidad de que un anciano, de mucho dinero, decida invertir en su pueblo. Al anciano no le queda mucho tiempo y también debe pensar en sus herederos. Esto entraría en conflicto con el proyecto del pueblo, a menos que su nieto decida vivir en el pueblo. Para que el nieto se quede allí, todo el pueblo debe conseguirle una novia. Y no hay nadie disponible en el pueblo, salvo una recién llegada, que sin saberlo, va a tratar de ser conquistada por un chico que tampoco sabe que va a actuar de conquistador.

Una bella historia que no pueden perderse, editada por SM.

martes, 15 de mayo de 2018

La leyenda de los invencibles, de Horacio Convertini

Hay que tener cuidado cuando uno elige un nombre para una banda de rock o para un equipo de fútbol porque puede que el nombre sea demasiado poco para un éxito inesperado o demasiado presuntuoso para el desempeño real. Y esto lo digo porque quien lee "La leyenda de los invencibles", de Horacio Convertini, sabe que el mote de "Invencible" no se lo podría poner ni Messi y que para un equipo de fútbol de barrio, con una performance llena de buenos intentos y nada más que eso, da para la gastada. Además, invencibles rima con inservibles. A cualquier pibe, con un poco de imaginación, se le podría ocurrir. 


Un grupo de amigos, un viejo con ganas de revivir su juventud y de ayudar a los pobres pibes, siempre funciona. "Karate Kid", "Cuidado, Hércules vigila", son demostraciones de que la cosa funciona y que son historias aptas para repetir y repetir como el helado, que a nadie lo cansa. Porque la infancia llena de amigos e ilusiones siempre gana. Cuando hay equipo y esperanza, no te digo que son invencibles, pero si indispensables para vivir un sueño y convertirse en parte de la famosa canción del mundial 90.

Este es un libro de fútbol señores, donde se transpira la camiseta y se lustran los botines. Donde cualquiera que entrena puede jugar mejor, respetando la democracia del fútbol: cualquier tipo de cuerpo puede jugar (alto, bajo, flaco, morrudo). Y es un libro de amistad, de esos momentos de la vida que se extrañan de adultos y se tratan de recordar en una asado, con los amigos del primario, y ya sin mucho estado para jugar un picadito.

lunes, 30 de abril de 2018

La señora Pinkerton ha desaparecido, de Sergio Aguirre

Edmund no sabe si su madre, la señora Pinkerton, se ha vuelto loca, si su vejez le ha producido algún desorden mental, de lo que sí está seguro es de que ella siente terror por su nueva vecina. Una vecina joven y elegante, que la invitó a su casa y que le dijo con una escalofriante seguridad: "vamos a ser buenas amigas".

En una tarde de tormenta, como preludio de que algo malo sucedería, Edmund escuchó a su madre con desconcierto. Lo que iba a ser una visita como otras, antes de ir a buscar a su hija al colegio, se transformó en una preocupación. Para el lector más que preocupación es una sensación de desesperación porque se sabe, por el título de la novela, que la señora Pinkerton va a desaparecer.

Esta novela de Sergio Aguirre tiene un buen manejo del suspenso, con elementos propios de las grandes historias de misterio de la literatura norteamericana e inglesa. Una mujer bella que viene a perturbar a las demás. ¿Son brujas las ancianas de mal carácter o las bellas y vanidosas? "No creo en las brujas, pero que las hay... las hay" ¿a cuál de todas se referirá el dicho popular?

Las ilustraciones de Santiago Caruso acompañan de forma excelente esta obra. El libro fue editado por Norma.

lunes, 16 de abril de 2018

Las visitas, de Silvia Schujer

Cuando uno ve una serie, de esas que son adictivas, dice "un capítulo más y me voy a dormir", "un capítulo más y estudio, lavo la ropa, voy al supermercado, etc". Y también piensa: "Son 30, 40 minutos, no es mucho tiempo, puedo disponer de ese tiempo". Pero... un capítulo tras otro puede llevarnos a estar en pijama todo el día sin haber siquiera asomado la nariz por la ventana. La literatura también puede generar ese magnetismo. Y con este libro, de capítulos muy cortos pero contundentes, uno queda prisionero hasta que termina. Y cuando termina algo bueno, como siempre, se siente un vacío que se debe llenar con otra serie o libro. Así es como nos hacemos viciosos del buen arte. No podemos liberarnos de la ficción. Y a la vez, leer nos hace libres.

 Esta historia está contada por un pibe que tuvo a su padre en la cárcel. El tema es muy complicado porque la madre y la hermana le mienten sobre dónde está su papá y después cuando se entera de la verdad la cosa no se pone más sencilla. Porque, como dice este chico, cuando hay un preso en la familia, todos entran en una jaula.

La novela tiene un tema interesante, claro que sí. Sin embargo, ese no es el truco por el que quedamos atrapados. Creo que el truco es que Silvia Schujer, autora de este libro, arma un personaje que nos muestra su alma, con el que logramos empatizar inmediatamente y con familiares a los que no sabés del todo cómo juzgar. Porque hay que estar en esa situación que uno no espera y actuar lo mejor posible, dentro de los límites que nos impone. Límites que están marcados, borrosos o invisibles.

Recomiendo esta novela y recomiendo leerla de a poquito. Porque no hay nada más lindo (para el que ya conoce la historia) que ver al público atrapado y que su única salida sea la lectura de una hermosa historia.

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