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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Como si no hubiera que cruzar el mar, de Cecilia Pisos

María y Carolina cruzan el océano Atlántico. María navega sus aguas para  arribar en una Argentina que recién daba sus primeros pasos. Carolina sobrevuela ese mismo trayecto, para aterrizar en España. María llega a Argentina en busca de oportunidades. Carolina se va de Argentina por falta de oportunidades. María es una joven que llega a un país donde no conoce a nadie y que tratan de "gallega bruta". Carolina es una joven que viaja sola a un país en el que viven sus tíos y escucha la palabra "sudaca". María es la bisabuela de Carolina. Carolina es como María, una inmigrante.

La novela de Cecilia Pisos cuenta dos historias, de forma intercalada, que por supuesto, narrativamente se cruzan. Lo interesante de esta novela no solo es su estructura, que además incluye cartas (para saber la historia de María) sino el gran trabajo de la autora para armar el personaje de María. La forma de expresarse es, sin lugar a dudas, la de una mujer española de principios de siglo XIX. El lector hace un viaje en el tiempo.
Un sentimiento que no podía faltarle a la novela es el desarraigo que todo inmigrante tiene. Y a partir de eso, la necesidad de sostener algunos elementos identitarios, junto con la curiosidad y sorpresa ante lo nuevo, y sentir la responsabilidad por ser quien representa el lugar de donde se viene. Eso en la novela está.

Carolina pudo entender a María, por su propio viaje y también al leer sus cartas. La literatura siempre nos permite ponernos en el lugar de un otro. En este caso, nos invita a comprender un poquito más lo difícil que es ser inmigrante.

Los invito a leer este libro maravilloso y me voy a poner a leer la segunda parte. Después les cuento.